miércoles, 11 de mayo de 2011

A UN CANTANTE DEL ALMA: DIOMEDES DÍAZ

“A mí me gusta el arroz con fideo, y si es con queso rallado por encima y acompañado con bollo de yuca y agua de panela hervida, más ligero”. Yo, en cambio, detestaba esta comida, pero cuando mí ídolo dijo alguna vez por la emisora La Voz del Cañahuate de Valledupar que le encantaba, ésta comida se volvió la preferida para mí.

Cuando la adolescencia tocó a mi puerta lo hizo acompañada de una cerveza águila y del álbum “El Regreso del Cóndor” de Diomedes. Pero yo no lo quería escuchar, al emborracharme con esa sola cerveza, pedía que me repitieran, al igual que pedía mi ídolo, “esas canciones que traen recuerdos gratos/que son más bellas si las toca Colacho…” Sí, “Una de mis Canciones”, se llama.

Diomedes con sus cantos ha estado en los momentos más importantes de mi vida, incluso, hasta donde yo esperaba que no estuviera. Cuando me enamoré por vez primera, la muchacha no me paraba ni cinco de bolas, y como último recurso, le dediqué una canción que canta y compuso él, aunque como siempre me pasa, dedico canciones que han sido grabadas mucho antes del momento en que las dedico. Confieso que me dio resultado y pude disfrutar de los besos y caricias de aquel amor. ¿El nombre de la canción? Se llama Te Necesito.

Cuando niño, acompañado de mi hermana Isyoli, nos íbamos de tarde montados en un burro chueco a encerrar las vacas a Batatal, y tanto en el camino de ida como en el de venida, gritábamos una canción interpretada por Diomedes, y desde allí fue donde comencé a idolatrarlo, porque fue la primera canción que me aprendí aunque había sido grabada mucho antes: Señor Gerente; composición del maestro Escalona.


En plena adolescencia era tanto mi fervor por Diomedes Díaz, que cuando yo cantaba una de sus canciones, me acompañaba de sus ademanes, de sus gestos, y llegué al extremo de dejarme crecer el cabello sólo para parecerme más a él en la carátula del álbum “Mi Vida Musical”. Hoy mi devoción ha cambiado. Mis amigos y hermanos van más allá: Esa devoción se ha acabado.

Cómo me gustaría hoy seguir siendo el mismo muchacho aquel con respecto a mi actitud frente a Diomedes. En muchas ocasiones me lo han preguntado y he contestado lo mismo: me quedo con aquel que me enseñó a amar la música vallenata, con el que crecí oyendo sus lindas melodías por todos los rincones del pueblo cuando mi gran amigo y sanfernandero a morir Juancho Ruíz Meza amanecía parrandeando cualquier miércoles. Hoy todo ha cambiado, tanto Diomedes como yo.

Lo que muchos de sus actuales y numerosos seguidores no saben, es que Diomedes fue famoso primero por sus composiciones. Yo escuchaba a Rafael Orozco solo por Cariñito de mi Vida; a Luciano Poveda por La Negra; a Gustavo Bula por Mi Dolor de Cabeza; a Jorge Oñate por Mañana Primaveral; a Armando Moscote por Canción de mi Alma; a Poncho Zuleta por Bendito sea Dios; a Beto Zabaleta por Tronco Reverdecido; a Otto Serge por Corte Parejo; a Juan Piña por La Morriña; a Rafael “el cachaco” Jiménez por Flor de Papel; a Farid Ortiz por Mi Sentir; a Marcos Díaz por Buena Mujer; a Jairo Serrano por Pecado Original; a Iván Villazón por La Sombra; y todo porque Diomedes es el autor de esas melodías.
Llegué a mover cielo y tierra para tener el disco de 45 rpm que mi ídolo grabó como homenaje a la selección de fútbol del año de 1986, se llama “Vamos a Ganar” con letra de Daniel Samper Pizano y música de Calixto Ochoa; al igual que la grabación de un variado de esa misma época, donde está incluida la canción del maestro Mateo Torres interpretada por Diomedes llamada “La Monita”. Claro que los conseguí!!!

Exactamente no sé cuándo comencé a analizar a Diomedes con la cabeza. Debió ser después de la muerte de Juancho Rois, su compañero en el acordeón, cuando se descarriló tanto, que él mismo no sabía dónde estaba parado. Siempre he comprendido a sus seguidores cuando le festejan y le aplauden todo porque yo también lo hice. Yo también le festejaba que demeritara a los demás en sus cantos, que se autoproclamara el mejor, que le cantara a quien le daba la gana. Era el tiempo que parecía un caballo desbocado en las sabanas inmensas de la música vallenata, y nadie se atrevía a ponerle un bozal y mucho menos un freno porque no tenía amigos sinceros. A Diomedes lo rodeaban personas que sólo parasitaban en él.

Diomedes ha pasado por momentos difíciles, a él también se le ha puesto el barro duro, pero todo eso lo ha sabido sortear, y en eso tienen un papel preponderante sus fanáticos. Dios quiera que la madurez que trae el paso de los años haya hecho mella en él, porque la verdad es que quiero ser uno de sus seguidores en su nueva era, como cuando yo cantaba fuera de tiempo y de lugar, cuando nadie recordaba, la melodía “Surgió Una Voz”. Ojalá todos los impases los haya dejado atrás. Pero sigo respetando al ser humano que siempre habrá en él como buen guajiro, como buen costeño, como buen colombiano que es.
Lo que no ha perdido Diomedes es su don de gente: le importa un cipote quedarse sin comer y sacarse toda la plata de todos sus bolsillos en un arrebato de humildad cuando alguien le ha dicho que está pasando hambre. Lo he visto llorar pesares ajenos y ayudar en secreto a mucha gente. Eso hay que reconocerlo. No soy nadie para criticar su vida privada. Espero no hacerlo nunca. Sí he criticado su vida profesional porque estoy convencido que puede dar más, como en aquellos tiempos cuando yo lo seguía a todas partes y me volví adicto a escuchar sus parrandas.

No me arrepiento de haber sido uno de sus enfermizos fanáticos, es más, no sé qué hubiera sido de mí sin aquellas canciones de Diomedes que siempre están y estarán presentes en mi corazón.

Aunque ni él mismo me lo crea, y tiene toda la razón al no hacerlo, quiero decirle desde lo más profundo de mi ser y de manera sincera, que por ayudarme a sobrellevar la vida con sus viejos y hermosos cantos, por dejarme escucharlo tomándome el tinto de las cuatro de la madrugada antes de ir a ordeñar, le estoy muy agradecido a un cantante del alma: al famoso Cacique de la Junta.

Si alguna vez se nos llegaran a cruzar los caminos y yo le dijera para saludarlo: el Cantor de los Cantores…!!! Sé que me respondería: Sinvergüenza… carajo!!!

FABIO FERNANDO MEZA.
(fafermezdel@gmail.com)
SAN FERNANDO, MAGDALENA.
15.06.2009