miércoles, 18 de enero de 2012

¿Y DIOMEDES VOLVIÓ DE NUEVO A GRABAR CON JUANCHO…DE LA ESPRIELLA?

La anunciada y quizás esperada separación de Silvestre Dangond y Juan Mario De la Espriella, tal vez tiene un protagonista que nadie se ha detenido a pensar: El Gran Martín Elías. Tengo la impresión de que Silvestre quiere atajarlo, o lo pensó hacer, sonsacándole a su acordeonero, Rolando Ochoa. Parece que nada le salió al cantante prepotente como quería y se ha quedado sin el pan y sin el queso.

Todo este espectáculo tan deprimente deja claro que el mundo del folclor vallenato gira alrededor de la hipocresía, del chisme, de la mentira y de las apariencias, por este y otros sucesos desafortunados. En este mundo nadie tiene asegurado nada y se ensañan compañeros contra compañeros, y más cuando se desmarcan del resto y comienzan a triunfar

La competencia más inmediata del Silvestre cantante no es Peter Manjarrés, ni Jorge Celedón, ni Felipe Peláez, ni el largo etcétera: es Martín Elías y Silvestre lo sabe. A lo mejor pensó que nadie podía hacerle cosquilla en mucho tiempo y se seguiría autoproclamando como el mejor. Pero llegó un muchacho lleno de más energía, de juventud y de ganas, y, sin proponérselo le está quitando el sueño a Silvestre y la atención de medios y de la gente que gusta de este folclor y que antes Silvestre degustaba sin nadie en el horizonte que lo acechara. Por supuesto que no lo reconocerá pero quien siga de cerca los intríngulis del entramado vallenato sabe que tengo razón. Martín Elías, el hijo de Diomedes, tiene todo para triunfar, hace rato dejó de ser una promesa para convertirse en una realidad dentro del vallenato, y lo más interesante es que ya no necesita anunciarse como el hijo de Diomedes. Hoy tiene vuelo propio a diferencia de su hermano Rafael Santos, de quien también ha recibido ataques y ofensas cuando han coincidido en presentaciones a través de versos sueltos, pero Martín Elías ha sabido sortear todo eso y lo toma con clama.

En cuanto a Juancho de La Espriella sería bueno verlo oxigenar la agrupación de Diomedes Díaz, especialmente en el área del acordeón que tanta falta le hace. Además pertenecen a la misma disquera y ya se conocen porque hicieron una regular grabación juntos.

De esta separación quien sale perdiendo es Silvestre porque la gente sabe las cualidades y calidades humanas y profesionales de De la Espriella, y que los dos tenían una empresa que ofrecía un producto de calidad como era su canto y su melodía. Hoy los empresarios lo pensarán dos veces y quizá la gente exija a Juancho al lado de Silvestre como aquellas épocas cuando le gritaban a Beto Villa que volviera con Iván Villazón.

Al parecer, y es especulación, que Silvestre quiso ponerle un palo en la rueda del éxito de Martín Elías tratando de quedarse con su acordeonero pero le salió mal. Ahora, nadie puede decir que esa unión no se vaya a dar hoy o mañana. En el vallenato nada está escrito. O mejor hay algo escrito: el mundo del vallenato es una farsa.

A medida que pasa el tiempo se nota que en ese mundo nadie es amigo de nadie así los vea uno abrazados en la tarima, todos desconfían de todos y la competencia es feroz y a veces poco ética y falta información veraz y abunda la charlatanería y la falsedad.

No extrañaría que Martín Elías cada día se posesione más como el cantante joven que todos los empresarios quieren tener en sus espectáculos como lo ha sido Silvestre. Pero aquél no necesitó para llegar a la cima echarles encima a sus seguidores a otros cantantes ni vivir creando polémicas para que la gente se fijara en él como lo hizo en sus comienzos. Tan meritorio es el triunfo que está cosechando Martín Elías que cuando le planteó al papá que lo ayudara a grabar su primer disco, el cantante ofuscado le dijo que no, que estaba financiando el de su niño consentido pero siguió adelante con la plata que le prestó la mamá de Harold Zabaleta.
Cuando uno se sumerge en el mar turbulento del vallenato y escucha y ve tantas cosas feas y sucias dan ganas de vomitar y el común denominador de todo eso es el afán desmedido por fama, dinero y reconocimiento continuo, y el folclor en sí parece que ya no importa, siendo que es el vehículo en el que se han montado y lo han desdibujado para que les provea todo eso, desafortunadamente.

FABIO FERNANDO MEZA
fafermezdel@gmail.com

lunes, 17 de octubre de 2011

UNA CUCHARADITA DE AZÚCAR PARA SAN FERNANDO, MAGDALENA…

En San Fernando, Magdalena, la mayoría de sus habitantes, hoy, tienen una manera diferente de pensar. Pero parece que es para mal. Da la sensación de que se ha recrudecido la envidia, el rencor, el chisme, el odio y hasta la venganza.

En mi niñez y en mi adolescencia, gracias a Dios, alcancé todavía a respirar amor, cariño, comprensión, respeto, solidaridad, y hasta una sonrisa o una carcajada por culpa de un cuento, de un chiste, en esta comunidad. Y se sentía todo eso en el ambiente de sus calles llenas de arenas, en cada esquina, en cada callejón, en la simple presencia de su gente, en el follaje de los almendros y de los naranjuelos. Se sentía en esos tiempos no tan lejanos una atmosfera de tranquilidad espiritual donde la gente se hablaba con la gente, donde el liberal sólo era liberal el día de las elecciones, al igual que el militante del partido conservador. El lunes siguiente todo se había superado y no había discordias respetando el resultado electoral cualquiera fuera.

San Fernando era el pueblo más admirado en toda esta vasta región, no solo por la belleza de su paisaje natural si no por el don de sus gentes, el producto de sus sembrados y la amabilidad de sus habitantes. Todo eso cambió y nadie sabe desde cuándo.

Nos hemos vuelto egoístas, perezosos, viciosos, hipócritas y muchas veces, algunas personas acuden al oscuro arte de la brujería o de la hechicería para supuestamente hacer algún daño a alguien que quiera triunfar en algún campo o simplemente porque le da la gana de hacerle daño

Hoy se nota en el rostro de nuestros padres y abuelos una tristeza mal disimulada por el rumbo que ha tomado el pueblo que ellos llevaron a la cumbre del progreso con tanto esfuerzo y solidaridad. Hoy Nadie respeta a nadie, y nadie es capaz de protestar por situaciones que antes no se veían ni en broma y que hoy son ya habituales. Hoy todos volteamos la cara porque nos hemos vuelto insensibles ante el dolor o la necesidad ajena.

En mi niñez y adolescencia todo San Fernando desayunaba, almorzaba y cenaba. Todos nos divertíamos a nuestra manera y con nuestros medios, había respeto en general y la gente madrugaba a trabajar en sus cultivos y contrataban a mucha gente para el mantenimiento de sus fincas. Los paisanos de entonces salían a aventurar para otras partes muchas veces para cambiar de ambiente y no porque en el pueblo no hubiera nada qué hacer.

San Fernando está agonizando. No sólo materialmente sino espiritualmente. Antes el Gobierno no daba nada y todo San Fernando vivía feliz. Hoy que quizá el Estado provee algunas cosas para aliviar ciertos problemas nadie quiere hacer nada.
Hace poco tuve el honor de conversar con el doctor Bashir Yacub y me decía que ya ni los jóvenes se preocupan por el deporte ni la parte cultural. Y se nota con preocupación la falta de compromiso de la Institución educativa en estos temas. Antes en el colegio hacíamos centros literarios cada viernes, había semana deportiva, semana cultural. Y no había ni los medios ni los recursos que hoy hay. Y recuerdo muy bien que a las 7 de la mañana hacíamos una fila por curso en la escuela primaria, rezábamos y cantábamos y todos los días del mes de mayo llevábamos flores a la virgen y se hacían novenas.

Parece que todo eso se fue con la Seño Osiris, la Seño Gloria, La Seño Bertilda y la Seño Enilda. Qué tristeza.

Sí, qué tristeza ver a este pueblo tan aislado entre sus mismos habitantes y la mayoría de las inquinas es por culpa de la mala política, de la corrupción y del manoseo de ciertas personas que se autodenominan líderes.

Antes no teníamos tanto como ahora y parece que vivíamos mejor. Todos éramos amigos de todos, y todos nos colaborábamos para cualquier acción común. Hoy este no se habla con aquel y aquel no se habla con el otro.

El médico Édgar Ruiz me preguntaba si en las noches actuales de San Fernando he visto a los muchachos jugar la lleva o cacho escondido o algunos de esos juegos populares que muchos disfrutamos. Le tuve que responder con tristeza que no. Los muchachos del San Fernando de hoy reparten su tiempo libre entre las esquinas, la televisión y el internet. Esto no es malo ni mucho menos pero parece que se ha vuelto una adicción.

Hay que rescatar todos esos valores, costumbres y calidad de vida que se los ha llevado la corriente para la cieneguita, como dice mi amigo David Ruiz Aguilera; hay que volver a pensar positivo como nuestros ancestros, hay que dejar de lado el egoísmo, actitud que siempre caracterizó a generaciones pasadas y cuyas obras aún persisten. Tenemos que volver a ser amigos, a ser gente, a mirar a lo lejos y sacudirnos de tanta mala fe para que San Fernando vuelva al menos a sonreír y no lo sigamos añorando por lo que fue sino que lo queramos por lo que es. Todo esto lo lograremos si cambiamos nuestra actitud, nuestra forma de pensar, si le ponemos una cucharadita de azúcar a este café amargo a que hoy sabe este pueblo donde tuvimos la dicha de nacer

FABIO FERNANDO MEZA

domingo, 9 de octubre de 2011

QUÉ FALTA DE RESPETO LA DE ‘LOS BETOS’ CON SUS FANÁTICOS

La mayoría de los divorcios o matrimonios en entre los artistas de la música vallenata, dicen, se hacen en la actualidad por conveniencias económicas y no porque se busque calidad interpretativa. Hay un rumor no confirmado por ahí de que los Betos, Villa y Zabaleta, se han vuelto a separar y cada uno anda por su lado.

Hace un año, o más, yo aplaudía esta unión que hacían de nuevo estos grandes artistas con una trayectoria de éxitos. Incluso, les dediqué una nota titulada “EL REQUETERRÉ DE LOS BETOS ES PA’ TODA LA VIDA”, -publicada por el peiodico El Informador de Santa Marta en mi columna dominical Carcaj, y hasta Taryn Escalona le dio cabida en su www.elpaisvallenato.com- donde expresaba la alegría de sus fanáticos de que volvieran a estar juntos, y les solicitaba que fuera para siempre…

Hoy, si es cierto el rumor, están en desbandada. Lo extraño es que en este mundo lleno de medios que informan al segundo, la organización musical no haya emitido algún comunicado tratando de explicarle a sus seguidores cuál es la verdad sobre este supuesto rompimiento.

No es la primera vez que los Betos pelean y tampoco es la primera que se reconcilian. Pero ya está bueno. “Si van a estar colgando mejor es que se caigan”.

Esa mamadera de gallo, si es estrategia publicitaria les quedó mal mis respetados amigos. Además, Los Betos no necesitan de esa vaina. Tienen trayectoria.

Y es que no le estamos pidiendo el favor de que nos expliquen y aclaren los rumores sobre este enésimo rompimiento. Estamos exigiendo que respeten a los seguidores de sus canciones y digan de una vez por todas si están juntos o se van a separar para siempre y si es así que sea para siempre para que sea un solo dolor.

Cosa distinta sería una ruptura musical por problemas de causa mayor de alguno de los dos que les impida seguir en el arte musical. Y uno lo aceptaría complacido. Yo, al menos, lo tengo bien claro: “Los Betos sin Los Betos no son los Betos”.

Cuando se han separado cada uno de ellos hacen cositas por ahí pero no es lo mismo. Ellos deben saberlo y si no lo sabían ya se los estoy diciendo.

Ojalá, si es cierto que están distanciados, cada uno ponga algo de su parte, dobleguen el orgullo y bajen la cabeza por el bien de ellos y el regocijo de sus seguidores.

Ahora, yo no sé si fue por falta de publicidad o de otra estrategia, pero el CD que grabaron al volverse a unir el año anterior es apenas regular, la ventaja de Los Betos es que sus fieles seguidores le perdonan las ‘metidas de pata’ y esperan que el próximo sea mejor, dignos de grandes estrellas vallenatas como lo son ellos.

Otra cosa sería que a esta agrupación musical les importe un carajo lo que sientan sus admiradores de siempre y hagan y deshagan los que les convenga sin pensar en el impacto negativo que generen sus decisiones.

Si tuvieron pantalones para separarse e irrespetar a sus miles de seguidores ojalá los tengan para seguir así, distanciados, y no vengan dentro de 3 meses con su cuento triste anunciando una nueva unión, porque si esto ocurre, por mí, pueden irse al carajo por mucho que siga sus interpretaciones y así me duela. Porque ya está bueno tanta falta de respeto. Y ténganlo por seguro, señores de Los Betos, que no soy el único de sus seguidores que está ofendido con esa actitud. Que les aproveche.

FABIO FERNANDO MEZA

jueves, 29 de septiembre de 2011

LA MINISTRA DE EDUCACIÓN DESCUBRIÓ QUE EN LA COSTA CARIBE ‘LA O ES REDONDA…’

Hace poco estuvo de visita la Ministra de Educación por estas tierras. A lo mejor como no tenía nada que traernos lo único que se le ocurrió decir fue algo que sabemos de sobra quienes estamos preocupados por la pésima educación que se imparte en la Costa, y quienes por este medio lo hemos denunciado más de una vez, particularmente en el departamento del Magdalena: que la educación que se imparte es mediocre.

Esta triste situación se viene presentando desde los tiempos de ‘upa’ y nadie coge ‘ese trompo en la uña’. Somos el ‘hazmereir’ de las otras regiones del país que sí invierten en lo más preciado para ellos como lo es el derecho a una educación acorde a los tiempos actuales. Y lo más satisfactorio para estas regiones que sí le invierten a la educación es que están viendo los resultados en su comunidad educativa que acapara los primeros lugares en cuantas pruebas le hagan. 15 ó 20 años atrás los maestros iban a las aulas de clases muriéndose de hambre y los alumnos le daban una empanada para que no les diera un patatús, y ellos a cambio nos daban lo mejor que tenían guardados en su mente y en su corazón. Hoy su situación laboral, económica, y social les ha mejorado en un 1000%. Ya no pasan hambre.

Pero se han olvidado de lo que es su razón de ser: seguir regalando educación con calidad. Es una paradoja pero así es. Lamentablemente los maestros legendarios que todavía siguen clamando en el desierto sus excelentes formaciones a los discípulos son una inmensa minoría que “no hacen verano”. Hoy parece que a la mayoría de los actuales maestros, principalmente en el Departamento del Magdalena, les importara un carajo si la institución donde laboran presenta el índice más bajo en cuanto a calidad educativa. Ellos dirán que mientras vayan al cajero todos los 28 de cada mes y éste les dé plata, lo otro puede esperar. No, señores profesores, ya sacar a la educación de la modorra en que se encuentra no da espera. Tienen que poner algo de su parte. Aparte de que la mayoría de instituciones educativas se están cayendo o están sostenidas apenas en pie por obra y gracia del Espíritu Santo, los estudiantes salen del colegio con menos enseñanzas de la que tenían cuando entraron y eso sin ahondar en los valores éticos y morales que cada día tiende a cero en la mayoría de los estudiantes

Y eso que en las paredes de las mansiones de los profes no cabe un diploma más certificando que saben hasta ‘arrollar un pescado, coser un pantalón y fritar unas tajadas’ y son expertos en los misterios de esta vida y de la otra. Pero cuando se espera que ellos transmitan toda esa sabiduría a sus discípulos como que les da pereza o se les olvida. Todas esas licenciaturas y especializaciones que dicen tener y certificar parece que sólo es importante para subir grados en el escalafón cuando debería ser para mejorar la calidad educativa de sus alumnos. La educación en el Magdalena, señores profesores, camina como el Santo Sepulcro en la procesión de la Semana Santa en Mompós: un paso para adelante y dos para atrás…

Y la Señora Ministra viene por este rincón y descubre lo que es un secreto a voces: la calidad educativa es un desastre en la costa. Descubrió que ‘la O es redonda’. Debería darle pena a esta funcionaria tener que reconocer esta situación. Y ya que la sabe, Ministra, ¿no piensa hacer nada?

Yo creo que la Secretaría de Educación del Magdalena no sabe cuántos profesores tiene, o en cuáles áreas están especializados, ni cuantos les falta para cubrir muchas vacantes o si tiene demasiados. Ese ente no sabe nada de nada y en cuanto a eficacia y eficiencia está peor que la educación que debe brindar y vigilar.
Compromiso. Eso es lo que falta desde las dependencias que regulan a la educación, incluyendo las famosas direcciones de Núcleo y las rectorías de los respectivos centros educativos hasta los profesores. Pero como en este gremio todos hacen lo que les da la gana, y nadie exige resultados ni pone fechas, ni hay un proyecto serio en cuanto a metas y resultados y el Sindicato pasa de agache, la situación va a empeorar.

La señora Ministra vino, prendió las alarmas y se devolvió y punto. ¿Y dónde están las soluciones? ¿Cuáles son las contingencias, Señora Ministra, para sacar de la mediocridad a la educación de la Costa Caribe y del Departamento del Magdalena en particular? Si va a esperar que sean los mismos funcionarios de la Secretaría quienes le presenten las posibles soluciones se va a quedar esperando y puede quedarse así toda la vida. Ellos lo que le pueden sugerir con su cara de palo es que contrate a las ong’s que no saben un carajo de las necesidades educativas de la región pero son un fuerte fortín para pagar favores políticos y exprimen al pobre maestro que caiga en sus garras y sale peor el remedio que la enfermedad. Solo acá se ve semejante disparate como lo es que el Estado delega a las Ong’s responsabilidades tan delicadas que debe asumir directamente él. ¡Que porquería!. Y me imagino que todo seguirá igual y si cambia en algo será para empeorar. Mientras tanto, sigamos siendo la cenicienta de la educación en el país y que todos los funcionarios responsables en la Secretaría de Educación sigan evadiendo su responsabilidad y dejando como siempre todo para el día domingo, porque a nadie le importa, ¿Cierto, señor Gobernador del Magdalena?

FABIO FERNANDO MEZA

sábado, 10 de septiembre de 2011

UN SENCILLO HOMENAJE CON TODA EL ALMA

Yo no sé cuándo fue. No lo quiero saber. Pero un día leí algo en Soy Sanfernadero algo que me dejó petrificado, sembrado en la silla y que no he podido asimilar, ahí había escrito alguien una noticia que nunca hubiera querido leer: mi profe de quinto de primaria se había ido a dormir el sueño de los que esperan despertar en lo eterno.
Nadie ha podido develar ese extraño misterio del por qué las personas que uno más quiere se nos van y muchas veces no alcanzan siquiera a despedirse y uno queda con una sensación de vacío que nadie ni nada llena.

Yo no sé por qué su familia siempre le dijo Tía Tere. Aunque eso en San Fernando es normal que a todos en nuestro seno familiar nos llamen con un apodo u otro nombre diferente del real o que nos lo regalan y lo traemos enredados en nuestro cordón umbilical. Para mí siempre fue, es y será la Seño Lidia, la profesora que en esas épocas de sueños sin realizar de los estudiantes de quinto se vestía de una manera vanguardista. Siempre estaba a la moda. Y lo más impresionante es que todo lo que ponía le quedaba bien. Yo dentro de las tantas cosas que admiro de ella está su estilo y acierto para vestirse y sacaba a relucir su casta y su estirpe cuando se desplazaba todos los días desde su residencia - ubicada diagonal a la casa de mi abuela Rebeca hasta el colegio de varones que en esa época quedaba en el extremo norte del pueblo que la vio nacer-, por la calle del medio llena de arena y recuerdos paseando su eterna elegancia y su belleza, y más hacía notar los atributos que Dios le dio y lo hacía a propósito cuando comenzaba a caminar todos los días a las 7 de la mañana pero especialmente desde la casa de don Pedro Mejía hasta la de don Jaime Aragón sin importar las consecuencias de su acto rebelde ni qué carajos. Sólo ella sabía el por qué.

La conocí siendo Rectora de la Escuela de Varones y admiraba su capacidad para escribir con la mano izquierda, yo siempre le preguntaba si no se sentía incómoda ‘escribiendo al revés’, y ella me respondía con una carcajada sonora que a veces la hacían llorar y luego me decía que le saludara a mi abuela Rita. En alguno de aquellos sabrosos recreos cuando todos teníamos algo para comer o comprar me dijo algo que hoy recuerdo con tristeza: “algunas mujeres zurdas de mi estirpe árabe somos muy inteligentes pero se van pronto de la vida…”

Había que ver cómo brillaban sus ojos todos los jueves por la tarde cuando se escuchaba por todo el pueblo una sirena encantada desde la última vuelta del río, que para nosotros sólo era un sonido más, pero para ella era un mensaje cifrado que le decía cosas hermosas y se reflejaba en su rostro que se tornaba más bello de lo que ya era.

Yo tengo un defecto: a las personas importantes de mi vida que ya se han ido siempre las recuerdo en sus momentos felices y con la mejor sonrisa y no como estaban al momento de su partida.

Algunas veces al salir de clases al medio día, la Seño Lidia me esperaba y nos veníamos caminando por la calle tercera de norte a sur y me daba ‘un ladito’ en su infaltable paraguas inmenso y lleno de colores, y volvía a pasear su belleza y su personalidad arrolladora bajo ese sol inmisericorde del San Fernando pujante de aquellos días sabrosos. Era entonces cuando ella me repetía lo que me repetía y volvía a repetir cuando caminábamos juntos: que para ella el nombre más lindo de las aves que surcaban el cielo y los montes de aquel pueblo con cosas sin amansar y silvestres todavía, era el de la Oropéndola y me la mostraba con el dedo. Yo le respondía que ese nombre era extraño y difícil de pronunciar y ella volvía a soltar su carcajada.

Pero también debo confesar que cuando nos dejaba tareas a los alumnos de quinto ella misma me las hacía sobre todo los mapas de Colombia y de Iberoamérica porque tenía un talento impresionante para dibujar.

Años de años pasaron por su vida y por la mía y todo en el pueblo cambió. Un día renunció a la dirección del colegio y se fue en busca de un mejor porvenir para ella y para el fruto de una pasión y un amor imposible que pocos fuimos los que comprendimos respetamos y apoyamos. Yo tenía la esperanza que así como había vencido tantos obstáculos hasta en su discreta vida sentimental vencería esa extraña patología que la molestaba en su existir. Pero esta vez fue ella la que sucumbió y cerró para siempre sus ojos de color miel y condescendientes con los que también sonreía.

Se fue la Seño Lidia y con ella muchos de mis recuerdos de estudiante de primaria incluyendo mi extrañeza de que no tuviera nunca una vara de matarratón en sus manos, ni siquiera para amenazarnos como era natural en aquellos tiempos entre las profesoras. Fue un faro para su millón de sobrinos y una mujer digna de emular en todos los sentidos. Seño Lidia, para mí siempre será lunes y siempre que cierre los ojos deseo que el recuerdo suyo que me invada sea el de verla caminando engreída, segura, sonriente y desafiante en su paso para el colegio entre la casa de don Pedro y don Jaime, principalmente.

FABIO FERNANDO MEZA

jueves, 25 de agosto de 2011

KALETH MORALES: EL HIJO QUE NO ESTÁ.

No había entrado muy bien a Valledupar por alguno de los múltiples accesos que la ciudad de la sirena encantada tiene y ya en su casa, su madre, sentía la borrasca de la alegría, del afecto, de la explosión de cariño y ternura, como preludio de que su hijo venía en camino.
Casi siempre llegaba cuando el sancocho estaba hirviendo, y después de abrazar fuertemente a su madre, a su hermanita bonita, y a sus hermanos, y después de preguntar dónde estaba “el viejo”, corría para la cocina destapaba la olla hirviendo y cogía un poquito de todo de lo que en ella había y lo saboreaba como un niño travieso.

Nadie lo recuerda triste. Siempre llevaba consigo una sonrisa contagiosa. Tenía tanto amor en su corazón que le regaló a sus padres y hermanos y le sobraba. Luego se lo dio a la mamá de sus hijos y quedaba todavía. Lo mucho que tenía aún, se los entregó a Samuel Miguel y a Katrín, sus hijos, su razón de ser.

El barrio Primero de Mayo de Valledupar por siempre recordará al niño que decía en la tienda de la esquina cada vez que iba a comprar un boli que quería ser cantante de baladas. El primero que se alegró fue su padre porque quería que sus hijos no tuvieran nada que ver con la música vallenata. Él quería médicos.

Su personalidad se fue formando en el respeto, la humildad y la sencillez que impusieron sus padres en su hogar. Y él como hijo obediente aceptó los designios de Dios y se fue triste una mañana azul para Cartagena a estudiar la carrera que le gustaba a su padre en La Universidad del Sinú. Pero en su mente constantemente flotaban los cantares de Escalona y de Molina.
Al regresar a su casa de vacaciones no solo traía su semestre ganado si no canciones vallenatas de un estilo muy peculiar, acompañado de la guitarra que su padre le regaló para su mundo en la balada romántica. Su padre puso el grito en el cielo y la única promesa que logró arrancarle a su hijo fue la de no abandonar los estudios.

Él tenía motivos suficientes para componer canciones. No era si no recordar cuando muchas veces lo dejaba con la mano tendida la muchacha que no le paraba bolas, el amigo que se iba, las confidencias de los mayores, las intrigas universitarias…

Jamás pensó ser cantante. Sólo que Dios pensaba otra cosa, porque cuando cantó en una parranda de amigos la canción “Vivo en el Limbo”, desechada por todo conjunto a quien se la ofreció se dio cuenta que solo cuando él la cantaba a la gente le llegaba a lo más profundo del corazón. Y como era todo un caballero, se convirtió en cantante sólo por complacer a su creciente fanaticada.

Precisamente estaba en esas en Montería un domingo de arreboles degustando su fama con su derroche de talento y pensando que debía estar en Valledupar el día siguiente para seguir al frente de la producción del trabajo discográfico de su padre. Pero la vida no le alcanzó para tanto porque el ángel de la guarda que siempre le hacía dulce compañía, se quedó dormido cerca de la población de El Difícil, Magdalena.

Todo acabó. Un segundo bastó para que la música vallenata quedara herida de consideración.

La novia sabanera de mi amigo Víctor Velásquez, no le ha perdonado que se haya negado a ir con ella a ver al cantante de la fuerza y de la energía ese domingo en Montería. La simple canción que sonaba hasta en las emisoras de rock no le decía mayor cosa. ¿Quién carajos es ese tipo -le preguntó a su novia- para yo gastarle una entrada? Cuando se dio cuenta de la magnitud de su error ya era demasiado tarde.

¿Quién devela ese misterio, que cuando las cosas están mejores, cuando más queremos a alguien, cuando más necesitamos de algo, cuando vemos que el verano ya pasó, esas cosas se nos van? Solo quedan tristes momentos que nos sirven para llorar y recordar.
La casa Morales-Troya está vacía hace 3 años. La tromba de alegría ya no llega tumbándolo todo, arrasándolo todo, con su ímpetu sin desbravar. Hoy solo hay una familia sin consuelo. La guitarra pregunta todas las tardes dónde está su compadre, y todos hacen silencio como cuando se escucha un vallenato malo.

Hey, Víctor, ¿sabes quién carajos es ese tipo? Ni más ni menos que Kaleth Miguel Morales Troya. La Joven promesa del canto vallenato. El ídolo de multitudes. La lira de oro que se fue un día como hoy sin resentimientos. Rafa Manjarrés dice que Dios pone a los buenos juntos en el cielo. Así será. Y allá está Kaleth.

La Señora Nevis Troya sintió unas tenazas en su garganta cuando un grupo de muchachas del interior del país fanáticas de su hijo hicieron un largo y extenuante viaje a Valledupar sólo para preguntarle: ¿por qué tiene que marcharse, si es nuestro corazón?. ¿Por qué tiene que decirnos adiós?. La mejor respuesta de la madre herida fue el silencio.

El cantante y padre de Kaleth, Miguel Morales, “la Voz”, tuvo que hacer “de tripas corazón”, para tratar de explicarles con el amor de abuelo a sus dos nietecitos que su papá había muerto. “Papá no está”, fue lo que alcanzó a decir antes de abrazarlos y llorar por ellos.
FABIO FERNANDO MEZA.
fafermezdel@gmail.com
Agosto de 2008

sábado, 20 de agosto de 2011

LAS VAINAS RARAS Y CURIOSAS EN EL MUNDO DEL FOLCLOR VALLENATO

Rosendo Romero ese día viernes acababa de plasmar en un casete en blanco y pirata su última inspiración que le había llegado desde más allá de las estrellas. Sin pensarlo dos veces tomó el casete y le pidió a un amigo que ya que iba de Villanueva para Valledupar, le hiciera el favor de llegar a La Paz y le dejara esa grabación de paso al cantor Jorge Oñate, y le dijera que se lo enviaba Rosendo, el hermano de Israel, el del Binomio. Pero el amigo de Rosendo antes de emprender su viaje se le dio por chismosear qué había grabado Rosendo allí sin pedirle permiso a nadie, y luego de escuchar la poesía vuelta canción optó por olvidar el pedido del Poeta de Villanueva y pasó de largo por La Paz derechito a donde vivía quien se estaba abriendo camino en este mundo turbulento del vallenato, el cantor Diomedes Díaz en
Valledupar y se lo entregó. ¿El nombre de la canción? ¡Fantasía!!

A Jorge Oñate le han sucedido cosas curiosas. A parte de lo de “Fantasía”, Iván Ovalle, el laureado compositor y regular abogado le entregó una canción que a Oñate al escucharla no le produjo ni frío ni calor, y Ovalle celebraba por anticipado su segura inclusión en “El Folclor se viste de Gala”, producción de Oñate de comienzos de un año incierto. Salió el disco y no vino nada. Qué vaina! Ovalle desilusionado encontró a un grupo en Barranquilla que quería regalar algo bueno en su primera grabación y le entregó sin grandes expectativas la canción rechazada por Oñate a los Muchachos: “Volver a la Ternura”.

Pero no todo ha sido de esas características para “El Ruiseñor del Cesar”. Fue quien primero creyó en el talento del arquitecto Luis Aniceto Egurrola Hinojosa, cuando por medio de su hermana, la Reina María Teresa, escuchó “Una Aventura Más”, canción que grabó sin tantas vueltas para no repetir la experiencia amarga de “Volver a la Ternura” y le resultó. Además fue Oñate quien animó al maestro Armando Zabaleta para que le compusiera una canción sentida a Freddy Molina, compositor y amigo de ambos y quien acababa de fallecer. Con la inspiración sublime del maestro Zabaleta Guevara y el canto sentimental de Oñate González pasó a la posteridad “No Voy a Patillal”.
El afamado compositor, excelente ser humano, e insuperable amigo de sus amigos, Gustavo Gutiérrez Cabello, hizo algo que nunca había hecho: Pedir el favor de que le grabaran una canción. Pero lo hizo. Le pidió el favor a su amigo del alma, el cantante Rafael Orozco, que incluyera en su disco “Internacional” una canción que le había salido de sus entrañas. Rafa la escuchó y le respondió al compositor que le había gustado pero que le cambiara la letra. Gutiérrez se negó. Se la cantó a Oñate y ni fú ni fá. ‘Beto’ Villa, acordeonero excelso y un caballero en toda la extensión de la palabra, acababa de formalizar su unión con el cantante Poncho Zuleta y quería hacer una grabación que quedara enmarcada con ribetes dorados en la historia vallenata. Escuchó el tema y le impactó. Luego se lo mostró a Poncho y “El Pulmón de Oro” se emocionó tanto que grabó “Mi Niño se Creció” con una entrega, sentimiento y profesionalismo digna de admiración que se siente cuando se le escucha.

A Marciano Martínez le pasó algo similar. Se encontró con “El Cantor Triunfante” y le cantó algo que acababa de salirle del horno. ’Beto’ Zabaleta le dijo que no, que eso era muy llorón y se negó a grabarla. Marciano que no pierde la compostura ante ninguna adversidad, guardó su prenda preciada esperando una oportunidad, y se le presentó vestida de Diomedes Díaz cuando éste le reclamó en broma que si era que no pensaba darle nada para “Título de Amor”. Ahí se acordó Marciano de la canción rechazada por Zabaleta y Diomedes encantado la grabó: “Amarte más no Pude”.

En cambio, antes de morir, ‘Juancho’ Rois le entregó un tema a Los Betos quienes lo estaban ‘pisteando’ en la sala de grabación cuando se produjo el deceso de Rois. Diomedes se enteró y amenazó a Sony de que si Los Betos incluían ese tema en su producción se acababa el mundo. Como era la época en que “El Cacique” era el ‘Niño Consentido’ de Sony, Los Betos sacaron el tema de su disco y “No Comprendo” fue grabada por Diomedes.

Hubo una canción grabada en un casete que vagó por el mundo vallenato durante años sin que nadie se dignara siquiera escucharla. Se trataba de un tema que narraba una vivencia ocurrida en las Sabanas de Bolívar a Julio Cesar Amador. Nadie sabe cómo ese casete casi destruido llegó a las manos de Rafael Orozco, y le impactó tanto la historia cantada al cantor de Becerril que la grabó y aún hoy se escucha esa sentida melodía: “Confesión”.

Adaníes Díaz el cantante Riohachero que acompañaba a Héctor Zuleta, parrandeaba con Marciano Martínez en Maicao y ambos cantaban ‘Juana’ canción de Marciano grabada por Adaníes y Héctor. Como se aproximaba el turno de grabar nuevamente de este grupo, Marciano le cantó una composición inédita. Adaníes se emocionó y dijo: “Esa va, compadrito”. Pero al compositor no le gustó cómo Adaníes interpretaba su obra. Tiempo después Diomedes le dijo que por qué carajos no le había dado nada, que él comenzaba a grabar. Diomedes lo invitó a Valledupar y Marciano cantó. Diomedes hizo lo mismo y le explicó que lo que acababa de cantar era un agradecimiento por tanto honor inmerecido de los amantes del vallenato para con él. Diomedes grabó los temas cantados a capella ese día por los dos: Para mi Fanaticada y La Juntera.

Al año siguiente Diomedes se quedó esperando una canción que su amigo del alma, Marciano, le prometió que sería el éxito de “Con Mucho Estilo”. Esa canción nunca llegó a las manos de Diomedes por culpa de un hermano de Marciano. El compositor que es una persona seria y correcta, sí le había enviado a Diomedes el casete prometido con su hermano, pero éste había escuchado el tema y se dijo que no era digno de ser grabado por El Cacique de la Junta, que la canción “era mala” y optó sin el permiso de Marciano por entregárselo al primer grupo que encontrara en el camino. Fue así como se encontró con Chiche Martínez y Miguel Herrera y les entregó el casete que era para Diomedes y contenía una bomba musical:”Venceremos”.
Cuando el cantautor Marcos Díaz, cometió ‘el error’ de cantar delante de Rafael Orozco, “Me Vieron Llorando”, éste le confesó que la grabaría con o sin su permiso. Marcos, que estaba recién unido a Jesulado Bolaños, le dijo que no. Rafa le ofreció esta vida y la otra pero Marcos quería ser quien la grabara. Fue un éxito esta canción pero Rafa se conformaba con cantarla en sus presentaciones, y a decir verdad lo hace mejor que el autor

Fue “Chema” Corrales quien hizo ‘lobby’ en el Binomio para que escucharan una canción que había compuesto su hermano que estaba estudiando su último año de secundaria. Nadie sabe si por convicción, o por que les gustó, o por complacer a su corista, el afamado Binomio de Oro grabo “Lo Volviste a Hacer” y fue incluida en “Internacional” composición firmada por Fabián Corrales que le abrió las puertas de la fama al hoy odontólogo.

Camilo Namén siempre quiso que su compadre Poncho Zuleta le grabara un merengue que le estaba dando vueltas en la cabeza. Siempre que se encontraban Poncho le prometía a Namén que le enviaría a Iván a su casa para que lo grabara, e Iván nunca fue enviado por Poncho a donde Camilo. En una buena parranda Camilo le cantó su merengue sabroso a Iván Villazón quien lo grabó inmediatamente e hizo de “El Pechiche” un éxito insuperable
Diomedes había comenzado a practicar “El Original” canción firmada por Aurelio Núñez, pero por múltiples razones la grabación se paró. Silvestre escuchó el tema y todos saben lo que pasó después.

Felipe Peláez y Wilfran Castillo, compositores del vallenato contemporáneo no han podido hasta el sol de hoy hacer el sueño que todo compositor desea se le haga realidad: Que Diomedes acepte grabarle las canciones que le envían. Quien sabe si mañana…

FABIO FERNANDO MEZA
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