Qué bueno sería que esas mujeres hijas dignas de esta tierra santa y bella demostraran una vez más de qué están hechas. Hay tantas, pero tantas mujeres sanfernanderas con talento, con capacidad y liderazgo que cualquiera de ellas sería una buena mandataria si sólo pone a consideración su nombre en este nuevo proceso político de San Fernando, Magdalena.
Basta con echarle una mirada al reciente pasado y constatar no con sorpresa que cuando han estado al frente de la organización de Carnavales, Fiestas Patronales y Acciones Comunales, entre otros eventos, su presencia se nota por su eficacia y su eficiencia.
No voy a nombrar a ninguna sanfernandera guerrera en particular porque sería una falta de respeto para con ellas porque todas son capaces como sólo las de esta tierra. Por eso hoy las conmino públicamente a que se lancen al ruedo, a que compitan de tú a tú con los hombres que también desean obtener la bendición y el acompañamiento de San Fernando y ser un digno mandatario de Santa Ana que tanta falta le hace.
Luchar ética y limpiamente para convencer al pueblo que ellas son las más calificadas para optar por la representación oficial a la alcaldía no va a hacer que pierdan nada mis respetadas mujeres, al contrario, ganarían todo. Quizás en muchas de estas mujeres laboriosas está una política escondida, una líder en potencia.
¡Cuantas sanfernanderas profesionales no están regadas por el mundo dejando en alto el nombre de nuestro pueblo, por Dios! Deberían pensar en la posibilidad de darle una manito a San Fernando con sus conocimientos y sacarlo del atolladero. Talento es lo que hay. Además, en nuestro pueblo habitan mujeres de hacha y machete a las que no le queda grande ni siquiera una alcaldía.
Ahora, si no desean lanzarse cada una por su lado a optar para que el pueblo las premie con su elección, pueden hacer su grupo y sacar una representante para pelear por ese nombramiento. Sé que pueden hacerlo. Porque las he visto luchar por sueños iguales de importantes y obtenerlos con mucho sacrificio.
Mujeres sanfernanderas, no desaprovechen esta oportunidad que les da la vida de hacer mucho por este pueblo que tanto necesita de ustedes. Este es un proceso democrático abierto y todo sanfernandero sin distingos puede y debe participar. Ganará aquél o aquélla a quien el pueblo le sienta a flor de piel la pasión y el amor que le despierta San Fernando, y ustedes, mujeres, están llamadas a ser protagonistas de esta fiesta democrática.
Falta poco más de12 meses para la elección oficial de alcaldes, así que aunque crean que hay tiempo, no lo hay tanto y desde ya deben comenzar a crear sus estrategias de campaña.
A los organizadores de esta magnífica idea les sugiero muy respetuosamente averigüen bien los requisitos para ser alcalde para no llevarnos después alguna decepción fea.
Ojalá la señora Bolivia Indaburo animara a las representantes de su género a que participenen y pongan a consideración su nombre para la candidatura de un sanfernandero a la alcaldía de Santa Ana. Seguro harán historia
FABIO FERNANDO MEZA
fafermezdel@gmail.com
En este Blog encontrarán columnas de opinión sobre la actualidad del Corregimiento de San Fernando y el municipio de Santa Ana, Magdalena; Sobre el Departamento del Magdalena y la actualidad nacional. También encontrarán crónicas sobre la música vallenata, su historia y sus protagonistas. Además, mis relatos cortos que han sido premiados a nivel nacional e internacional
viernes, 20 de agosto de 2010
lunes, 16 de agosto de 2010
¡TANTA BULLA POR UNOS MORRALES…!
Además apenas costaba cada uno $104.700 y le encimaban un lápiz, dos cuadernos, un bloc, un borrador, un sacapuntas de metal y un libro. Debemos estar agradecidos con este funcionario de la época que al parecer en su campaña al congreso compró con dinero de todos nosotros 66000 kits escolares y de cuya gran mayoría nadie responde. Se suponía que a ciertos municipios le darían 1000 pero a los que mejor les fue le prometieron 300 y solo recibieron 100.
Gracias a esta bondadísima gestión gubernamental del entonces preocupado funcionario por la Educación, los niños entre 2008 y 2009 estaban bien equipados para emprender su campaña en clases. Sí, estos niños cuya mayoría está aprendiendo a sumar seguro querrán practicar sacando las cuentas de todo lo que hubieran podido alimentarse no sólo ellos sino todo el departamento del Magdalena en general con los $90000 de sobre costo que tiene cada kits.
Desagradecidos. Eso es lo que somos. Si el hoy Honorable Congresista les entregó a las Secretarías Municipales morrales que hablan, dicen chistes, el padre nuestro y el ave María, predicen el futuro y no saben sumar ni multiplicar, de ahí su sobre costo. Es justo. Es más: Debieron costar mucho más. El que quiere lo excelente le cuesta y punto. Yo sí le doy las gracias al respetado funcionario porque debido a su austeridad en las compras de su sección se han dejado de contratar maestros para que atiendan la demanda departamental. Eso sí es progreso, señor funcionario no se equivocó el Gobernador en nombrarlo
Yo no sé porqué se habla de corrupción, de sobre costos, de robo y no sé que más pendejadas si en el departamento del Magdalena esas son nimiedades comparados con otros despilfarros que no se llaman así cuando los cometen los respetabilísimos funcionarios departamentales. Hay que salir a respaldar al funcionario bondadoso. Es absurdo que se le empañe su brillante hoja de vida con esta persecución política atroz por unos pedazos de morrales tan de mala calidad que los pocos a quienes tuvieron la dicha de recibirlos no les sirve para echarles mangos o naranjas de lo malo que son.
En últimas no se puede hablar de robo. Eso no puede calificarse así. Digamos más bien que es “un campo abstracto a establecer” como la plata que se esfumó del carreteable Santa Ana- San Fernando; y que el ex funcionario seguramente sabrá explicar a satisfacción que los $5.900.000.000 están guardados en uno de esos morrales ya que para algo tienen que servir. No hay que pensar mal de la gente y menos de los Honorables Parlamentarios. Yo creo que no se debería hablar si quiera de este tema y pasar la hoja para que los que vienen detrás de este ex puedan seguir haciendo lo mismo. Por ejemplo, seguir contratando con las tristemente célebres ONG maestros en zonas donde no se necesitan y pagarles lo que a ellos les da la gana (si es que le pagan).
Hay que hacerle un acto de desagravio a este personaje dechado de virtud porque al fin y al cabo un error de casi $6000000000 lo comete cualquiera en plena campaña electoral. Y él estará ahí en su curul defendiendo los intereses de los magdalenenses; incluso, hasta de aquellos que nos atrevemos a asegurar infamias como que los morrales se vendían por las calles a $20000 cada uno, cuando la verdad es que hasta el último se le repartió a la comunidad educativa del departamento porque este prohombre tiene el corazón grande y no la chequera como mucho queremos insinuar, sólo porque un hombre honesto y humilde logró un escaño en el congreso al parecer con dineros de todos nosotros; porque lo que no pudo hacer en esas secretarías lo hará desde el congreso de la república, incluyendo otra compra de morrales si se lo permiten, en aras de la transparencia y seriedad que siempre lo ha caracterizado.
No se preocupe, Honorable Parlamentario. Le garantizo que nadie lo investigará, que nadie preguntará. Vendrán otros morrales.Usted sabe muy bien que somos habitantes de un departamento que sufre de amnesia y que nos merecemos los dirigentes que tenemos y mañana nadie se acordará que usted al parecer dilapidó millones de pesos de un departamento que viene de un reciente pasado político hermoso: un gobernador destituido y condenado, otro gobernador cuestionado y un ex funcionario obsequiando kits escolares a niños que lo que necesitan son profesores y colegios que no estén a punto de caerles encima a los alumnos y que éstos no tengan sanitarios dignos. Nadie se acordará mañana siquiera del título de esta nota y usted podrá disfrutar tranquilo de su extenuante trabajo legislativo.
Ojalá que dentro de 4 años sea funcionario, por ejemplo, de la Secretaría de Cultura, para que con el poder que le da dicho cargo, pueda no sé…nombrar a una de las funcionarias que laboran allí para que le atiendan las labores domésticas en su casa y a sus niños con todo y morrales, ya que eso no es mal visto y es costumbre por allá por Tayrona. No se le ocurra volver a ser funcionario de lo que era porque nosotros los magdalenenses no sabemos apreciar su don de servicio y el despilfarro de dineros públicos y menos cuando dejó a muchos estudiantes sin profesores, sin aulas, sin sanitarios, y para colmo de males sin morrales para echar las mentiras a que nos tiene acostumbrados la gobernación.
FABIO FERNANDO MEZA
Gracias a esta bondadísima gestión gubernamental del entonces preocupado funcionario por la Educación, los niños entre 2008 y 2009 estaban bien equipados para emprender su campaña en clases. Sí, estos niños cuya mayoría está aprendiendo a sumar seguro querrán practicar sacando las cuentas de todo lo que hubieran podido alimentarse no sólo ellos sino todo el departamento del Magdalena en general con los $90000 de sobre costo que tiene cada kits.
Desagradecidos. Eso es lo que somos. Si el hoy Honorable Congresista les entregó a las Secretarías Municipales morrales que hablan, dicen chistes, el padre nuestro y el ave María, predicen el futuro y no saben sumar ni multiplicar, de ahí su sobre costo. Es justo. Es más: Debieron costar mucho más. El que quiere lo excelente le cuesta y punto. Yo sí le doy las gracias al respetado funcionario porque debido a su austeridad en las compras de su sección se han dejado de contratar maestros para que atiendan la demanda departamental. Eso sí es progreso, señor funcionario no se equivocó el Gobernador en nombrarlo
Yo no sé porqué se habla de corrupción, de sobre costos, de robo y no sé que más pendejadas si en el departamento del Magdalena esas son nimiedades comparados con otros despilfarros que no se llaman así cuando los cometen los respetabilísimos funcionarios departamentales. Hay que salir a respaldar al funcionario bondadoso. Es absurdo que se le empañe su brillante hoja de vida con esta persecución política atroz por unos pedazos de morrales tan de mala calidad que los pocos a quienes tuvieron la dicha de recibirlos no les sirve para echarles mangos o naranjas de lo malo que son.
En últimas no se puede hablar de robo. Eso no puede calificarse así. Digamos más bien que es “un campo abstracto a establecer” como la plata que se esfumó del carreteable Santa Ana- San Fernando; y que el ex funcionario seguramente sabrá explicar a satisfacción que los $5.900.000.000 están guardados en uno de esos morrales ya que para algo tienen que servir. No hay que pensar mal de la gente y menos de los Honorables Parlamentarios. Yo creo que no se debería hablar si quiera de este tema y pasar la hoja para que los que vienen detrás de este ex puedan seguir haciendo lo mismo. Por ejemplo, seguir contratando con las tristemente célebres ONG maestros en zonas donde no se necesitan y pagarles lo que a ellos les da la gana (si es que le pagan).
Hay que hacerle un acto de desagravio a este personaje dechado de virtud porque al fin y al cabo un error de casi $6000000000 lo comete cualquiera en plena campaña electoral. Y él estará ahí en su curul defendiendo los intereses de los magdalenenses; incluso, hasta de aquellos que nos atrevemos a asegurar infamias como que los morrales se vendían por las calles a $20000 cada uno, cuando la verdad es que hasta el último se le repartió a la comunidad educativa del departamento porque este prohombre tiene el corazón grande y no la chequera como mucho queremos insinuar, sólo porque un hombre honesto y humilde logró un escaño en el congreso al parecer con dineros de todos nosotros; porque lo que no pudo hacer en esas secretarías lo hará desde el congreso de la república, incluyendo otra compra de morrales si se lo permiten, en aras de la transparencia y seriedad que siempre lo ha caracterizado.
No se preocupe, Honorable Parlamentario. Le garantizo que nadie lo investigará, que nadie preguntará. Vendrán otros morrales.Usted sabe muy bien que somos habitantes de un departamento que sufre de amnesia y que nos merecemos los dirigentes que tenemos y mañana nadie se acordará que usted al parecer dilapidó millones de pesos de un departamento que viene de un reciente pasado político hermoso: un gobernador destituido y condenado, otro gobernador cuestionado y un ex funcionario obsequiando kits escolares a niños que lo que necesitan son profesores y colegios que no estén a punto de caerles encima a los alumnos y que éstos no tengan sanitarios dignos. Nadie se acordará mañana siquiera del título de esta nota y usted podrá disfrutar tranquilo de su extenuante trabajo legislativo.
Ojalá que dentro de 4 años sea funcionario, por ejemplo, de la Secretaría de Cultura, para que con el poder que le da dicho cargo, pueda no sé…nombrar a una de las funcionarias que laboran allí para que le atiendan las labores domésticas en su casa y a sus niños con todo y morrales, ya que eso no es mal visto y es costumbre por allá por Tayrona. No se le ocurra volver a ser funcionario de lo que era porque nosotros los magdalenenses no sabemos apreciar su don de servicio y el despilfarro de dineros públicos y menos cuando dejó a muchos estudiantes sin profesores, sin aulas, sin sanitarios, y para colmo de males sin morrales para echar las mentiras a que nos tiene acostumbrados la gobernación.
FABIO FERNANDO MEZA
viernes, 13 de agosto de 2010
“DOCTOR ROBERTO CALDERÓN, SINCERO, COMO SIEMPRE…”: ‘BETO’ ZABALETA
“Soy Roberto Calderón”, dijo el muchacho casi gritando para que su ídolo, el maestro del acordeón, Alejo Durán, lo escuchara. EL tumulto no dejaba. Todos querían estrechar la mano del legendario acordeonero y Roberto no era la excepción.
Gritando y abriéndose a codazos espacio logró que el Rey Vallenato se fijara en él. “¡Soy Roberto Calderón, maestro!”, volvió a gritar. Alejo lo buscó en su memoria donde guardaba a su millón de amigos y conocidos pero ya las goteras del olvido comenzaban a pedirle cuentas. No lo encontró.
Roberto Calderón no se dio por vencido: “Soy Roberto…y en un momento de desespero apeló a su último recurso. “Soy el compositor de El Romancero, la canción que canta Diomedes…”
Alejo no sólo le paró bolas esa noche de versos y acordeones en Barranquilla sino que para sorpresa del entonces estudiante de arquitectura, comenzó a cantar la canción que para 1981 se escuchaba por todo los rincones. Terminaron cantándola juntos y desde entonces y para siempre fueron grandes amigos.
Ajá, Robe, le dijo Durán, ¿y cómo es que te llamas?
El emocionado compositor tomo aire y lo soltó junto a su identidad sin tiempo de corregir:
Roberto Alfonso Calderón Cujía, nacido un 26 de octubre de 1957 en San Juan del Cesar, Guajira. Mi primera canción fue grabada por Adalberto Ariño y Oscar Negrete en 1976, y la llamé “Experiencia”, carajo!
A Roberto en su génesis como cantautor le pasaron vainas raras: en San Juan cuando se acercaba a algún grupo que estaba cantando, el grupo se disolvía y lo dejaban ahí, parado, y desconcertado, con la actitud de sus paisanos.
Fue su hermano Beto quién confió en su talento y se lo acompañaba con la guitarra comunitaria que había en San Juan. Fue así como cuando Emilio Oviedo andaba a la caza de una canción para llevarla a Medellín y grabarla con Beto Zabaleta, fue a San Juan y se encontró en el quiosco de Joseíto con el muchacho que componía con el alma en la mano. Le cantó “Recordaciones” y Oviedo se quedó con la boca abierta haciéndole prometer al compositor que no se la daría a nadie más. Fue un éxito y título del larga duración en 1977.
Pero a Roberto le importaba un carajo en esa época de adolescencia que los campesinos de su pueblo le echaran la culpa del crudo verano que se vivió. Él se disculpaba pero eso no bastaba: “Me perdonan que a mí me guste el verano, pero un hombre enamorado piensa sólo en su morena”.
Era el tiempo loco cuando las niñas de San Juan salían a darse un baño en el río y él a una en especial le cazaba el tiro y poco a poco se fueron encariñando…
En 1978 participa en el festival de compositores de San Juan con su tema “Luna Sanjuanera”. Hasta hoy nadie se explica por qué fue relegada al segundo lugar cuando actualmente es el himno del pueblo. Los organizadores del evento sintieron que estaban en deuda con el compositor emergente y en 1980 lo premiaron merecidamente por su canción “Gitana” que después sería grabada por Beto Zabaleta.
Hay algo curioso en la manera como Roberto bautiza sus composiciones y es que le gusta que el nombre de su canción sea escogido para darle también nombre a la grabación del conjunto que la interprete. La mayoría de las veces lo ha logrado. En otras ocasiones a Poncho no le dio la gana de bautizar su grabación con Beto Villa “El último romántico”; a Diomedes tampoco con “Harán historia” ni al Binomio con “Añoranzas” ni a Beto con “Tarde a Tarde” o “Cuál de los Dos” o “Bendita Suerte”. Pero la mayoría de sus temas titulan también al álbum del cantante que lo grabe
Roberto Calderón es un referente en la música vallenata. Labró su estilo y en la década de los 80’ y no había cantante que en su grabación no trajera una canción del compositor sanjuanero.
Actualmente canta él mismo sus temas. Así le va mejor. El hecho de que ya no venga en los CD actuales, no significa que se le haya secado su manantial poético. Hoy es muy solicitado para amenizar reuniones y la gente es la que termina cantando sus canciones inmortales.
Todavía nadie se explica
por qué la canción “el corazón del Valle” no ganó el galardón en el Festival Vallenato y fue mandada sin misericordia al segundo lugar siendo después un éxito en la voz de Jorge Oñate.
Roberto Calderón disfruta actualmente del reconocimiento de sus seguidores, de sus colegas en su oficio y en su arte y de mucha gente que a cada rato le damos las gracias porque por culpa de alguna de sus canciones nos reconciliamos con nuestra novia y hasta con nuestros enemigos
Sigue inspirado y aún cuando no quiere plasmar en su guitarra lo que le da vueltas y vueltas en la cabeza, su alma se pone como “burro con chaqui-chaqui”: incómoda e intranquila. Y tiene que claudicar “aunque después le duela…”
Pero todavía se da una escapadita a su finca en Galapa para saborear el olor de la mañana y mezclarlo con suero y ñame y recordar aquellos tiempos cuando la más bonita del barrio pasaba y un piropo entonces él le lanzaba y acudían a la cita y él se ponía su mejor camisa…
A estas alturas de su vida a Roberto Calderón le duele pregunta qué es el amor, porque después le duele escuchar la respuesta: “Es vivir el presente, recordar a la gente, es añorar el pasado…”
Roberto ya no tiene necesidad de pedirle a Carlos Gámez que le dé un consejo en cuestiones de mujeres pero siempre reconocerá que “Beto, su hermano, está mejor y lo más importante: ya puede cantar”
FABIO FERNANDO MEZA
fafermezdel@gmail.com
Gritando y abriéndose a codazos espacio logró que el Rey Vallenato se fijara en él. “¡Soy Roberto Calderón, maestro!”, volvió a gritar. Alejo lo buscó en su memoria donde guardaba a su millón de amigos y conocidos pero ya las goteras del olvido comenzaban a pedirle cuentas. No lo encontró.
Roberto Calderón no se dio por vencido: “Soy Roberto…y en un momento de desespero apeló a su último recurso. “Soy el compositor de El Romancero, la canción que canta Diomedes…”
Alejo no sólo le paró bolas esa noche de versos y acordeones en Barranquilla sino que para sorpresa del entonces estudiante de arquitectura, comenzó a cantar la canción que para 1981 se escuchaba por todo los rincones. Terminaron cantándola juntos y desde entonces y para siempre fueron grandes amigos.
Ajá, Robe, le dijo Durán, ¿y cómo es que te llamas?
El emocionado compositor tomo aire y lo soltó junto a su identidad sin tiempo de corregir:
Roberto Alfonso Calderón Cujía, nacido un 26 de octubre de 1957 en San Juan del Cesar, Guajira. Mi primera canción fue grabada por Adalberto Ariño y Oscar Negrete en 1976, y la llamé “Experiencia”, carajo!
A Roberto en su génesis como cantautor le pasaron vainas raras: en San Juan cuando se acercaba a algún grupo que estaba cantando, el grupo se disolvía y lo dejaban ahí, parado, y desconcertado, con la actitud de sus paisanos.
Fue su hermano Beto quién confió en su talento y se lo acompañaba con la guitarra comunitaria que había en San Juan. Fue así como cuando Emilio Oviedo andaba a la caza de una canción para llevarla a Medellín y grabarla con Beto Zabaleta, fue a San Juan y se encontró en el quiosco de Joseíto con el muchacho que componía con el alma en la mano. Le cantó “Recordaciones” y Oviedo se quedó con la boca abierta haciéndole prometer al compositor que no se la daría a nadie más. Fue un éxito y título del larga duración en 1977.
Pero a Roberto le importaba un carajo en esa época de adolescencia que los campesinos de su pueblo le echaran la culpa del crudo verano que se vivió. Él se disculpaba pero eso no bastaba: “Me perdonan que a mí me guste el verano, pero un hombre enamorado piensa sólo en su morena”.
Era el tiempo loco cuando las niñas de San Juan salían a darse un baño en el río y él a una en especial le cazaba el tiro y poco a poco se fueron encariñando…
En 1978 participa en el festival de compositores de San Juan con su tema “Luna Sanjuanera”. Hasta hoy nadie se explica por qué fue relegada al segundo lugar cuando actualmente es el himno del pueblo. Los organizadores del evento sintieron que estaban en deuda con el compositor emergente y en 1980 lo premiaron merecidamente por su canción “Gitana” que después sería grabada por Beto Zabaleta.
Hay algo curioso en la manera como Roberto bautiza sus composiciones y es que le gusta que el nombre de su canción sea escogido para darle también nombre a la grabación del conjunto que la interprete. La mayoría de las veces lo ha logrado. En otras ocasiones a Poncho no le dio la gana de bautizar su grabación con Beto Villa “El último romántico”; a Diomedes tampoco con “Harán historia” ni al Binomio con “Añoranzas” ni a Beto con “Tarde a Tarde” o “Cuál de los Dos” o “Bendita Suerte”. Pero la mayoría de sus temas titulan también al álbum del cantante que lo grabe
Roberto Calderón es un referente en la música vallenata. Labró su estilo y en la década de los 80’ y no había cantante que en su grabación no trajera una canción del compositor sanjuanero.
Actualmente canta él mismo sus temas. Así le va mejor. El hecho de que ya no venga en los CD actuales, no significa que se le haya secado su manantial poético. Hoy es muy solicitado para amenizar reuniones y la gente es la que termina cantando sus canciones inmortales.
Todavía nadie se explica
por qué la canción “el corazón del Valle” no ganó el galardón en el Festival Vallenato y fue mandada sin misericordia al segundo lugar siendo después un éxito en la voz de Jorge Oñate.
Roberto Calderón disfruta actualmente del reconocimiento de sus seguidores, de sus colegas en su oficio y en su arte y de mucha gente que a cada rato le damos las gracias porque por culpa de alguna de sus canciones nos reconciliamos con nuestra novia y hasta con nuestros enemigos
Sigue inspirado y aún cuando no quiere plasmar en su guitarra lo que le da vueltas y vueltas en la cabeza, su alma se pone como “burro con chaqui-chaqui”: incómoda e intranquila. Y tiene que claudicar “aunque después le duela…”
Pero todavía se da una escapadita a su finca en Galapa para saborear el olor de la mañana y mezclarlo con suero y ñame y recordar aquellos tiempos cuando la más bonita del barrio pasaba y un piropo entonces él le lanzaba y acudían a la cita y él se ponía su mejor camisa…
A estas alturas de su vida a Roberto Calderón le duele pregunta qué es el amor, porque después le duele escuchar la respuesta: “Es vivir el presente, recordar a la gente, es añorar el pasado…”
Roberto ya no tiene necesidad de pedirle a Carlos Gámez que le dé un consejo en cuestiones de mujeres pero siempre reconocerá que “Beto, su hermano, está mejor y lo más importante: ya puede cantar”
FABIO FERNANDO MEZA
fafermezdel@gmail.com
miércoles, 4 de agosto de 2010
IVÁN VILLAZÓN: UNA VOZ, UN REY, UN LUCHADOR…
Siempre mirará su sombra para compararla tal y como es y si algún día se va, la sombra le queda.
Nunca imaginó Iván Villazón que su viaje a Bogotá en la década de los 70’s, le fuera a cambiar la vida. Del joven a quien sus padres enviaron a estudiar Derecho a la lúgubre y lejana capital para que siguiera la tradición política de su familia, sólo quedaban las decepciones familiares porque la música vallenata que de niño había sembrado la semilla en él, estaba germinando sin parar.
Iván vivía pendiente de los pocos conjuntos que en ese tiempo se aventuraban a viajar a la capital cada 6 meses, para encerrarse en los estudios de grabación de la entonces casa disquera CBS y deleitarnos con el producto de esa grabación con sus 12 temas bien vallenatos.
Los cantantes de música vallenata que ya se perfilaban como ídolos en la costa Caribe, le permitían a Iván estar presente en todo ese proceso, a cambio de cualquier cosa, de llevarle agua, de comprarle comida, sólo a cambio que lo dejaran estar y observar.
Fue en esa época cuando Iván aprendió, observando cómo los cantantes de música vallenata se erguían frente al micrófono, y agarraban con sentimiento los audífonos para que sus sentimientos y alegrías quedaran plasmados tal cual en el acetato. Aprendió a repetir y repetir la canción cuantas veces fuera necesario para que quedara perfecta, aprendió a modular la voz, a saludar, a rogar por aquí y pedir favor por allá para que le permitieran grabar, a pasar trabajo como todo cantante vallenato primíparo que se respete.
Fue entonces cuando esos mismos cantantes ya reconocidos, le daban “una palomita” al joven cantor en sus presentaciones o parrandas, de las cuales Iván se fue nutriendo.
Por eso cuando decidió que se quedaba con la calidez de la música vallenata en vez de las aulas de mármol de la facultad de derecho, no tuvo ningún inconveniente para grabar después de tocar muchas puertas y al final la desaparecida casa disquera Phillips creyó en su potente voz de “picó”, (como alguien le describió su siempre joven voz de tenor), un álbum al lado del acordeonero Fello Gámez; la alegría de Iván por el éxito de su trabajo ese año de 1984, no se vio empañada ni siquiera, por el resentimiento de sus padres que no le perdonaban el haberse dedicado a la música que solo servía para parrandear, mujerear y volverse irresponsable y vagabundo, según el parecer de sus progenitores.
El Arco Iris, canción del maestro Rafael Escalona, le abrió el sendero que necesitaba Iván en el difícil camino del vallenato, y nos ha demostrado a todos, que no se equivocó al apostarle a esta actividad que no tiene nada que envidiarle a ninguna otra, porque a través de sus cantos él mismo se impone el reto de ser siempre mejor, para no defraudar a quienes lo siguen sin temor a equivocarse que es todo un señor cantante y lo aclaman con entusiasmo.
No fue fácil para Iván seguirle la trilla a Poncho Zuleta, Jorge Oñate Beto Zabaleta, Silvio Brito y Diomedes Díaz, pero se propuso estar entre estos grandes mosqueteros del vallenato y lo logró. Hoy, no queda duda que a pesar de las dificultades, Iván no ha dejado de lado el vallenato auténtico, el vallenato pícaro y mamador de gallo, el costumbrista, el sentimental; ha sabido mantenerse en la línea divisoria que delimita a este vallenato que gusta, que sabe a suero con yuca, del otro.
Particularmente, creó que Iván consiguió la madurez que necesitaba como cantante cuando grabó al lado de Beto Villa. Este portento del acordeón unió su talento al de Iván y por supuesto que el resultado fue espectacular, porque de los 11 temas escogidos para ser grabados por “La Compañía“, 11 son buenos. Es el mejor trabajo discográfico que para mi gusto ha realizado Iván Villazón, no quiero decir que los anteriores o posteriores a éste no sirvan, yo opino desde acá desde la cocina de la casa, que este trabajo al lado de Beto, pasó el examen de todos los que alaban las buenas canciones vallenatas contenidas en un álbum.
En la actualidad, Iván es reconocido como una de las más importantes figuras del canto vallenato, y no sólo por su nombre, si no también porque lo respaldan todos esos álbumes que realizó con Fello Gámez, Pangue Maestre, Chiche Martínez, Cocha Molina, Beto Villa por supuesto, Franco Argüelles y Saúl Lallemand. Ahora cuando Iván Antonio une su talento a otro Iván, es de esperarse cosas impresionantemente buenas.
Últimamente hemos escuchado la inconfundible voz de Iván acompañando al gran Alfredo Gutiérrez en el álbum “El más grande con los grandes” cantando temas como “el tigre de la montaña” y “Anhelos” y la verdad es que lo hace muy bien.
Iván es además de “una Voz”, un “rey”. Sí, Rey de los carnavales de Barranquilla y tocando la guacharaca acompañó al “Cocha” a coronarse rey vallenato en 1990.
Por estos días está de celebración porque hace más de 25 años se la jugó por ser un referente en el vallenato. Lo logró
Aún le queda a Iván mucho que dar porque es un cantante que sabe lo que quiere y lo que ha conseguido. En estos momentos todo le ha cambiado para bien, porque entre sus millones de fanáticos, de número uno Iván cuenta feliz a sus padres, quienes orgullosos de su hijo lo animan a que siga cantando, deleitándonos con su voz carismática y contundente, que al escucharla en cualquier sitio, los que saben y sienten el vallenato dicen con alegría: “ese es el hijo del Viejo Crespo y la vieja Clara de Urumita”.
Pero su esposa Aida Mercedes también además de amor le regaló a Iván David, Crispín Enrique y Cristian Camilo que como lo dice el cantante: “Han sido mi alegría”. Y ahora con Iván David seguirá el progreso…
FABIO FERNANDO MEZA
fafermezdel@gmail.com
Nunca imaginó Iván Villazón que su viaje a Bogotá en la década de los 70’s, le fuera a cambiar la vida. Del joven a quien sus padres enviaron a estudiar Derecho a la lúgubre y lejana capital para que siguiera la tradición política de su familia, sólo quedaban las decepciones familiares porque la música vallenata que de niño había sembrado la semilla en él, estaba germinando sin parar.
Iván vivía pendiente de los pocos conjuntos que en ese tiempo se aventuraban a viajar a la capital cada 6 meses, para encerrarse en los estudios de grabación de la entonces casa disquera CBS y deleitarnos con el producto de esa grabación con sus 12 temas bien vallenatos.
Los cantantes de música vallenata que ya se perfilaban como ídolos en la costa Caribe, le permitían a Iván estar presente en todo ese proceso, a cambio de cualquier cosa, de llevarle agua, de comprarle comida, sólo a cambio que lo dejaran estar y observar.
Fue en esa época cuando Iván aprendió, observando cómo los cantantes de música vallenata se erguían frente al micrófono, y agarraban con sentimiento los audífonos para que sus sentimientos y alegrías quedaran plasmados tal cual en el acetato. Aprendió a repetir y repetir la canción cuantas veces fuera necesario para que quedara perfecta, aprendió a modular la voz, a saludar, a rogar por aquí y pedir favor por allá para que le permitieran grabar, a pasar trabajo como todo cantante vallenato primíparo que se respete.
Fue entonces cuando esos mismos cantantes ya reconocidos, le daban “una palomita” al joven cantor en sus presentaciones o parrandas, de las cuales Iván se fue nutriendo.
Por eso cuando decidió que se quedaba con la calidez de la música vallenata en vez de las aulas de mármol de la facultad de derecho, no tuvo ningún inconveniente para grabar después de tocar muchas puertas y al final la desaparecida casa disquera Phillips creyó en su potente voz de “picó”, (como alguien le describió su siempre joven voz de tenor), un álbum al lado del acordeonero Fello Gámez; la alegría de Iván por el éxito de su trabajo ese año de 1984, no se vio empañada ni siquiera, por el resentimiento de sus padres que no le perdonaban el haberse dedicado a la música que solo servía para parrandear, mujerear y volverse irresponsable y vagabundo, según el parecer de sus progenitores.
El Arco Iris, canción del maestro Rafael Escalona, le abrió el sendero que necesitaba Iván en el difícil camino del vallenato, y nos ha demostrado a todos, que no se equivocó al apostarle a esta actividad que no tiene nada que envidiarle a ninguna otra, porque a través de sus cantos él mismo se impone el reto de ser siempre mejor, para no defraudar a quienes lo siguen sin temor a equivocarse que es todo un señor cantante y lo aclaman con entusiasmo.
No fue fácil para Iván seguirle la trilla a Poncho Zuleta, Jorge Oñate Beto Zabaleta, Silvio Brito y Diomedes Díaz, pero se propuso estar entre estos grandes mosqueteros del vallenato y lo logró. Hoy, no queda duda que a pesar de las dificultades, Iván no ha dejado de lado el vallenato auténtico, el vallenato pícaro y mamador de gallo, el costumbrista, el sentimental; ha sabido mantenerse en la línea divisoria que delimita a este vallenato que gusta, que sabe a suero con yuca, del otro.
Particularmente, creó que Iván consiguió la madurez que necesitaba como cantante cuando grabó al lado de Beto Villa. Este portento del acordeón unió su talento al de Iván y por supuesto que el resultado fue espectacular, porque de los 11 temas escogidos para ser grabados por “La Compañía“, 11 son buenos. Es el mejor trabajo discográfico que para mi gusto ha realizado Iván Villazón, no quiero decir que los anteriores o posteriores a éste no sirvan, yo opino desde acá desde la cocina de la casa, que este trabajo al lado de Beto, pasó el examen de todos los que alaban las buenas canciones vallenatas contenidas en un álbum.
En la actualidad, Iván es reconocido como una de las más importantes figuras del canto vallenato, y no sólo por su nombre, si no también porque lo respaldan todos esos álbumes que realizó con Fello Gámez, Pangue Maestre, Chiche Martínez, Cocha Molina, Beto Villa por supuesto, Franco Argüelles y Saúl Lallemand. Ahora cuando Iván Antonio une su talento a otro Iván, es de esperarse cosas impresionantemente buenas.
Últimamente hemos escuchado la inconfundible voz de Iván acompañando al gran Alfredo Gutiérrez en el álbum “El más grande con los grandes” cantando temas como “el tigre de la montaña” y “Anhelos” y la verdad es que lo hace muy bien.
Iván es además de “una Voz”, un “rey”. Sí, Rey de los carnavales de Barranquilla y tocando la guacharaca acompañó al “Cocha” a coronarse rey vallenato en 1990.
Por estos días está de celebración porque hace más de 25 años se la jugó por ser un referente en el vallenato. Lo logró
Aún le queda a Iván mucho que dar porque es un cantante que sabe lo que quiere y lo que ha conseguido. En estos momentos todo le ha cambiado para bien, porque entre sus millones de fanáticos, de número uno Iván cuenta feliz a sus padres, quienes orgullosos de su hijo lo animan a que siga cantando, deleitándonos con su voz carismática y contundente, que al escucharla en cualquier sitio, los que saben y sienten el vallenato dicen con alegría: “ese es el hijo del Viejo Crespo y la vieja Clara de Urumita”.
Pero su esposa Aida Mercedes también además de amor le regaló a Iván David, Crispín Enrique y Cristian Camilo que como lo dice el cantante: “Han sido mi alegría”. Y ahora con Iván David seguirá el progreso…
FABIO FERNANDO MEZA
fafermezdel@gmail.com
domingo, 1 de agosto de 2010
MOMPOX NO EXISTE
Y no lo digo solamente yo. También Simón Bolívar en su viaje sin regreso por el otrora río grande de la Magdalena: “Santa Cruz de Mompox no existe, a veces parece que estuviera, pero no”. José Palacios, su leal mayordomo le increpó: “Al menos puedo dar fe que estoy viendo a la iglesia de Santa Bárbara desde la canoa”.
Es que Mompox nunca ha existido. Al menos como lo que se espera de una ciudad rica en todo. Mompox tiene tanto que no tiene nada. Nadie se explica cómo una ciudad con un alto potencial turístico ninguna autoridad que ha pasado por su alcaldía haya sabido explotar. Al contrario, todo alcalde que pasa por ahí deja a Mompox peor de como lo encontró.
Caminar por las calles de esta ciudad es imposible por sus huecos tan viejos como ella. Porque no tiene un sistema de alcantarillado eficiente, ni siquiera regular, y todos sus desperdicios (junto a la capacidad de sus dirigentes de hacer algo bueno) se van directo al río, su cloaca, que pasa por ahí de vez en cuando para no perder la costumbre de saludar y preguntar por el pueblo aquél que un día de agosto decidió que sería libre del yugo español. Y lo fue por un ratico porque su yugo es la corrupción y el olvido estatal. Pero nadie le da razón
Porque Mompox cada día se muere más. Está sostenido con esparadrapo. Es la ciudad que debiera tener todas sus necesidades básicas satisfechas sólo con el músculo financiero del turismo. Pero no lo ha sabido aprovechar. A Mompox llega gente de todas partes del mundo (si a esa odisea se le puede decir así). Y como sus visitantes no se avispen se quedan sin efectivo porque el Banco Popular tiene dos cajeros disponibles de los cuales sólo uno sirve y por tan triste razón el que medio funciona se queda sin dinero cuando lo empiezan a utilizar y deja una estela de usuarios viendo un chispero. El otro cajero es del Banco BVVA y su servicio es apenas regular.
A lo mejor antes que visitar sitios y monumentos, al turista lo desarma es el trato amable y desinteresado de los momposinos. Gente noble y buena. A eso quizás, es que va: por un poquito de cariño
Nadie se explica cómo ninguna de las personas que tienen capacidad de cambiarle la cara a Mompox por siempre y para siempre no pongan en una oficina a alguien que sepa hablar Inglés por lo menos y reciba y explique al despistado turista cada sitio que le deslumbra. (No hay siquiera un funcionario que sepa hablar muy bien español).
Cuando al turista se le da por salir de Mompox por tierra, llega al puerto de La Bodega, allí nadie sabe cómo tratarlo ni como indicarle salir de esa Isla olvidada por Dios. Deberían darle cursos de relaciones humanas o algo así, tanto a los llamados chaluperos como a los taxistas que lo traen desde Mompox.
Mompox no sabe el potencial económico que tiene. No lo ha sabido explotar. Hay pueblos regados por toda Colombia sin nada que mostrar y le ganan a Mompox en organización, eficacia y eficiencia en su parte turística. Ese renglón es su “niña consentida”. Más no para Mompox. Que tristeza.
Parece que el reconocimiento de Patrimonio de la Humanidad ha acelerado su muerte porque cada día Mompox está peor: la orilla del río (su calle Albarrada) ya no hierve de gente y el comercio prácticamente desapareció de este lugar. A las dos de la tarde por esa calle donde todavía se escuchan el golpe seco de los cascos de los caballos de la gesta libertadora la soledad asusta y más aún en la emblemática Plaza de la Concepción.
Cuando se entra a una población desconocida uno se admira por que esa entrada por lo general se ve interesante. No es el caso de Mompox. La llamada calle del Medio es imposible de transitar desde hace dos siglos, al igual que la Albarrada y la calle de Atrás. Y al parecer así estará por todos los tiempos porque Mompox no tiene dolientes
¿Cuándo van a organizar de verdad, verdad el turismo momposino? ¿Cuando van a darle la dimensión que tiene y se merece?.
Ninguna autoridad departamental y mucho menos municipal hacen nada por remediar la crisis que vive este pueblo cuyo atraso hace honor a la procesión del Santo Sepulcro de su famosa Semana Santa: un paso adelante y dos para atrás
FABIO FERNANDO MEZA
fafermezdel@gmail.com
Es que Mompox nunca ha existido. Al menos como lo que se espera de una ciudad rica en todo. Mompox tiene tanto que no tiene nada. Nadie se explica cómo una ciudad con un alto potencial turístico ninguna autoridad que ha pasado por su alcaldía haya sabido explotar. Al contrario, todo alcalde que pasa por ahí deja a Mompox peor de como lo encontró.
Caminar por las calles de esta ciudad es imposible por sus huecos tan viejos como ella. Porque no tiene un sistema de alcantarillado eficiente, ni siquiera regular, y todos sus desperdicios (junto a la capacidad de sus dirigentes de hacer algo bueno) se van directo al río, su cloaca, que pasa por ahí de vez en cuando para no perder la costumbre de saludar y preguntar por el pueblo aquél que un día de agosto decidió que sería libre del yugo español. Y lo fue por un ratico porque su yugo es la corrupción y el olvido estatal. Pero nadie le da razón
Porque Mompox cada día se muere más. Está sostenido con esparadrapo. Es la ciudad que debiera tener todas sus necesidades básicas satisfechas sólo con el músculo financiero del turismo. Pero no lo ha sabido aprovechar. A Mompox llega gente de todas partes del mundo (si a esa odisea se le puede decir así). Y como sus visitantes no se avispen se quedan sin efectivo porque el Banco Popular tiene dos cajeros disponibles de los cuales sólo uno sirve y por tan triste razón el que medio funciona se queda sin dinero cuando lo empiezan a utilizar y deja una estela de usuarios viendo un chispero. El otro cajero es del Banco BVVA y su servicio es apenas regular.
A lo mejor antes que visitar sitios y monumentos, al turista lo desarma es el trato amable y desinteresado de los momposinos. Gente noble y buena. A eso quizás, es que va: por un poquito de cariño
Nadie se explica cómo ninguna de las personas que tienen capacidad de cambiarle la cara a Mompox por siempre y para siempre no pongan en una oficina a alguien que sepa hablar Inglés por lo menos y reciba y explique al despistado turista cada sitio que le deslumbra. (No hay siquiera un funcionario que sepa hablar muy bien español).
Cuando al turista se le da por salir de Mompox por tierra, llega al puerto de La Bodega, allí nadie sabe cómo tratarlo ni como indicarle salir de esa Isla olvidada por Dios. Deberían darle cursos de relaciones humanas o algo así, tanto a los llamados chaluperos como a los taxistas que lo traen desde Mompox.
Mompox no sabe el potencial económico que tiene. No lo ha sabido explotar. Hay pueblos regados por toda Colombia sin nada que mostrar y le ganan a Mompox en organización, eficacia y eficiencia en su parte turística. Ese renglón es su “niña consentida”. Más no para Mompox. Que tristeza.
Parece que el reconocimiento de Patrimonio de la Humanidad ha acelerado su muerte porque cada día Mompox está peor: la orilla del río (su calle Albarrada) ya no hierve de gente y el comercio prácticamente desapareció de este lugar. A las dos de la tarde por esa calle donde todavía se escuchan el golpe seco de los cascos de los caballos de la gesta libertadora la soledad asusta y más aún en la emblemática Plaza de la Concepción.
Cuando se entra a una población desconocida uno se admira por que esa entrada por lo general se ve interesante. No es el caso de Mompox. La llamada calle del Medio es imposible de transitar desde hace dos siglos, al igual que la Albarrada y la calle de Atrás. Y al parecer así estará por todos los tiempos porque Mompox no tiene dolientes
¿Cuándo van a organizar de verdad, verdad el turismo momposino? ¿Cuando van a darle la dimensión que tiene y se merece?.
Ninguna autoridad departamental y mucho menos municipal hacen nada por remediar la crisis que vive este pueblo cuyo atraso hace honor a la procesión del Santo Sepulcro de su famosa Semana Santa: un paso adelante y dos para atrás
FABIO FERNANDO MEZA
fafermezdel@gmail.com
jueves, 22 de julio de 2010
EL RENACER DE SAN FERNANDO, MAGDALENA, ES POSIBLE…
…Gracias a que las nuevas generaciones de sanfernanderos así lo ha querido. Y no ha sido nada fácil. Comenzando por tener que tragarnos tantos sapos como el supuesto robo continuo de los aportes que le corresponden o designan a nuestro pueblo, como el no preguntar por la supuesta partida para el carreteable Santa Ana- San Fernando, que se esfumó como humo en la montaña que nos ha dejado por enésima vez incomunicado y nadie da razón. Bajar la cabeza para no darnos de frente con la supuesta desaparición de los recursos destinados al saneamiento básico de San Fernando ordenados por la anterior administración municipal es duro, compañero; ignorar, sin querer hacerlo, que, al parecer, se haya destinado tantos millones para enterrar la tubería que lleva el agua desde la bomba hasta el tanque elevado incluyendo tubos nuevos que nunca se pusieron eso es verraco. Sólo porque así y sólo así se puede encontrar consenso tuvimos que tragar entero.
Esos ejemplos son minúsculos en cuanto a lo complejo y el descarado manejo de la actual politiquería en San Fernando, Magdalena, único pueblo en el mundo donde 2 o 3 mal llamados líderes del “movimiento que está mandando actualmente” como dicen ellos, supuestamente paguen sus parrandas con dineros del recaudo de las facturas del agua de los habitantes de San Fernando y nadie dice nada. Y ya no se va a decir nada.
No porque tengamos miedo, si no porque como sabiamente lo dice el señor Aquiles Yacub: “Si queremos cambiar hay que empezar de cero y olvidar”. A eso le apostamos desde el pasado 18 de julio cuando estábamos tan saturados de politiquería sucia y mentirosa y del beneficio de unos pocos a costa de la ruina de nuestro pueblo.
Eso no significa que vamos a permitir que sigan saqueando a San Fernando. Significa borrón y cuenta nueva, que es muy diferente.
Vamos a demostrarnos lo que todos sabemos: que somos capaces de transformar nuestro terruño ocupando la silla de la alcaldía del municipio de Santa Ana. A eso le estamos apuntando. Si queremos ver resueltas nuestras necesidades centenarias debemos resolverlas nosotros mismos. Nadie diferente lo hará. La población vecina, Pijiño del Carmen, tuvo que esperar elegir a uno de sus hijos alcalde para poder aliviarse de sus miles de pesares. San Fernando ha entendido, no sé si tarde, que ese es el único camino.
San Fernando, Magdalena, quiere vivir, desea salir de la agonía y ya comenzó si tenemos en cuenta la apatía que nos produce reunirnos para hablar de política y esta vez se logró con una participación ciudadana numerosa. Eso ya es ganancia. Sin duda hemos avanzado, ya que de manera paciente se escucharon diversas opiniones de todos los sectores de la población y se concluyó aspirar a gobernar el municipio de la mano de un hijo de esta tierra guerrera y laboriosa.
La idea es que en el transcurso de las próximas reuniones o asambleas que se llevará a cabo periódicamente, se vayan perfilando las soluciones no sólo a los problemas eternos de San Fernando, si no el de todos y cada uno de los corregimientos que componen al sufrido municipio de Santa Ana, que al igual que el pueblo nuestro no tienen ni han tenido quien se duela de ellos.
Todo sanfernandero con vocación de servir debe ir pensando en un plan de gobierno para presentarlo al pueblo y luego de una consulta popular, sus habitantes eligen la propuesta que más le llegue. ¡Cómo me gustaría ver a las mujeres sanfernanderas hacer proselitismo político para ganarse el favor de sus coterráneos!. Ese candidato se enfrentará a los demás candidatos que también aspiren a ser alcalde de Santa Ana. El compromiso es apoyar al candidato ganador de la consulta y llevarlo hasta el Palacio Municipal. Escoger a un sanfernandero para que sea candidato único por el pueblo a la alcaldía de Santa Ana no es sencillo ya que si algo caracteriza a los hijos de esta tierra es su capacidad y liderazgo.
Los invito a todos a seguir cristalizando esta idea, a seguir multiplicando este propósito, a que todos los sanfernanderos nos unamos para defender esta causa donde está en juego nuestro futuro. Hay que rescatar a San Fernando de las garras de la decadencia, de la ruina y de la desesperanza. Hay que propender por llevar a este pueblo allá donde estaba, a los tiempos donde la gente se hablaba con la gente, donde la politiquería no hacía estragos en la amistad ni en la fraternidad de los vecinos. Han pasado más de 20 años desde la primera elección popular de alcaldes y es el mismo tiempo que tienen algunas familias sanfernanderas de no hablarse o tratarse con el vecino. Eso se debe superar. Si hay alguien a quien le guste vernos peleando y a cada sanfernandero tirando para su lado es al politiquero mentiroso y corrupto de siempre, pero ese gusto ya no se lo daremos más porque no nos da la gana, porque quienes queremos un nuevo amanecer para el pueblo somos más que aquellos que piensan que los contratos y partidas asignadas al pueblo es para financiarse sus parrandas o sus necesidades personales y el pueblo que se joda, como siempre.
Eso es historia. Ahí está el doctor Bashir Yacub que nos lo recuerda a cada rato para que no olvidemos el norte que nos hemos trazado y donde estamos incluidos todos los que nos sentimos sanfernanderos y nos duele San Fernando.
El renacer ya comenzó y al que no le agrade que San Fernando vuelva a resplandecer no sé qué va a hacer porque los que sí queremos volver a verlo grande, respetado y próspero ahora somos más.
FABIO FERNANDO MEZA
fafermezdel@gmail.com
Esos ejemplos son minúsculos en cuanto a lo complejo y el descarado manejo de la actual politiquería en San Fernando, Magdalena, único pueblo en el mundo donde 2 o 3 mal llamados líderes del “movimiento que está mandando actualmente” como dicen ellos, supuestamente paguen sus parrandas con dineros del recaudo de las facturas del agua de los habitantes de San Fernando y nadie dice nada. Y ya no se va a decir nada.
No porque tengamos miedo, si no porque como sabiamente lo dice el señor Aquiles Yacub: “Si queremos cambiar hay que empezar de cero y olvidar”. A eso le apostamos desde el pasado 18 de julio cuando estábamos tan saturados de politiquería sucia y mentirosa y del beneficio de unos pocos a costa de la ruina de nuestro pueblo.
Eso no significa que vamos a permitir que sigan saqueando a San Fernando. Significa borrón y cuenta nueva, que es muy diferente.
Vamos a demostrarnos lo que todos sabemos: que somos capaces de transformar nuestro terruño ocupando la silla de la alcaldía del municipio de Santa Ana. A eso le estamos apuntando. Si queremos ver resueltas nuestras necesidades centenarias debemos resolverlas nosotros mismos. Nadie diferente lo hará. La población vecina, Pijiño del Carmen, tuvo que esperar elegir a uno de sus hijos alcalde para poder aliviarse de sus miles de pesares. San Fernando ha entendido, no sé si tarde, que ese es el único camino.
San Fernando, Magdalena, quiere vivir, desea salir de la agonía y ya comenzó si tenemos en cuenta la apatía que nos produce reunirnos para hablar de política y esta vez se logró con una participación ciudadana numerosa. Eso ya es ganancia. Sin duda hemos avanzado, ya que de manera paciente se escucharon diversas opiniones de todos los sectores de la población y se concluyó aspirar a gobernar el municipio de la mano de un hijo de esta tierra guerrera y laboriosa.
La idea es que en el transcurso de las próximas reuniones o asambleas que se llevará a cabo periódicamente, se vayan perfilando las soluciones no sólo a los problemas eternos de San Fernando, si no el de todos y cada uno de los corregimientos que componen al sufrido municipio de Santa Ana, que al igual que el pueblo nuestro no tienen ni han tenido quien se duela de ellos.
Todo sanfernandero con vocación de servir debe ir pensando en un plan de gobierno para presentarlo al pueblo y luego de una consulta popular, sus habitantes eligen la propuesta que más le llegue. ¡Cómo me gustaría ver a las mujeres sanfernanderas hacer proselitismo político para ganarse el favor de sus coterráneos!. Ese candidato se enfrentará a los demás candidatos que también aspiren a ser alcalde de Santa Ana. El compromiso es apoyar al candidato ganador de la consulta y llevarlo hasta el Palacio Municipal. Escoger a un sanfernandero para que sea candidato único por el pueblo a la alcaldía de Santa Ana no es sencillo ya que si algo caracteriza a los hijos de esta tierra es su capacidad y liderazgo.
Los invito a todos a seguir cristalizando esta idea, a seguir multiplicando este propósito, a que todos los sanfernanderos nos unamos para defender esta causa donde está en juego nuestro futuro. Hay que rescatar a San Fernando de las garras de la decadencia, de la ruina y de la desesperanza. Hay que propender por llevar a este pueblo allá donde estaba, a los tiempos donde la gente se hablaba con la gente, donde la politiquería no hacía estragos en la amistad ni en la fraternidad de los vecinos. Han pasado más de 20 años desde la primera elección popular de alcaldes y es el mismo tiempo que tienen algunas familias sanfernanderas de no hablarse o tratarse con el vecino. Eso se debe superar. Si hay alguien a quien le guste vernos peleando y a cada sanfernandero tirando para su lado es al politiquero mentiroso y corrupto de siempre, pero ese gusto ya no se lo daremos más porque no nos da la gana, porque quienes queremos un nuevo amanecer para el pueblo somos más que aquellos que piensan que los contratos y partidas asignadas al pueblo es para financiarse sus parrandas o sus necesidades personales y el pueblo que se joda, como siempre.
Eso es historia. Ahí está el doctor Bashir Yacub que nos lo recuerda a cada rato para que no olvidemos el norte que nos hemos trazado y donde estamos incluidos todos los que nos sentimos sanfernanderos y nos duele San Fernando.
El renacer ya comenzó y al que no le agrade que San Fernando vuelva a resplandecer no sé qué va a hacer porque los que sí queremos volver a verlo grande, respetado y próspero ahora somos más.
FABIO FERNANDO MEZA
fafermezdel@gmail.com
viernes, 11 de junio de 2010
SÍ, RAFAEL OROZCO, SE LLAMABA...
“Como ese no hubo, no hay, ni habrá”, “fue, es y será mi cantante estrella”, es lo que se le escucha decir a sus admiradoras, su principal fuerte. Para nadie es un secreto que el cantante de música vallenata Rafael Orozco, tenía a todas las mujeres como sus más fervientes fanáticas. Muchas de ellas sintieron morirse con él aquella noche negra del gran ayer.
Los hombres parranderos se deleitaban con su música desde la tarde aquella de sábado cuando Rafa se montó a una tarima improvisada en la población de Aguachica, Cesar, solicitado por el gran acordeonero Miguel López, corría el año de 1976 y ya Rafa había grabado con “el comandante” Emilio Oviedo; la gente allí presente se enloqueció con el estilo que ya empezaba a imprimir en sus cantos el cantor de Becerril. Algunos de estos parranderos lo siguieron hasta poco antes de su muerte, porque sus grabaciones recientes ya no servían mucho para parrandear sino para evocar cosas románticas, cosas bonitas, para serenatearle a la enamorada hasta que el sol por cualquier parte apareciera.
La gran disyuntiva de Rafa era si quedarse en Becerril vendiendo agua en su burro alborotado, aprender con su papá a tocar acordeón, vestirse a la moda en el almacén “el agáchate” de Valledupar y mantener su cabello espeso con brillantina, o salir a buscar una vida mejor. Y la encontró en Barranquilla de la mano del médico y compositor Fernando Meneses Romero, allí se olvidó de la promesa hecha a Miguel López de grabar juntos y se inscribió en la Corporación Universitaria de la Costa a estudiar Administración de Empresas. De allí lo sacó Israel Romero cuando se había separado de su cantante Daniel Celedón y Rafa andaba sin rumbo fijo.
Desde el comienzo de su carrera, Rafael Orozco tuvo que vérselas con los puristas del vallenato, con los que les gusta el vallenato cerrero, sin un poquito de azúcar. Ellos no asimilaban muy bien el estilo impuesto por Rafael y las críticas no cesaron hasta mucho después de su muerte, acusando al Binomio de Oro de haber distorsionado la música vallenata para satisfacer intereses personales y que detrás del estilo de ellos se fueran algunas de las figuras de la música vallenata de hoy.
Al igual que sus padres, hermanos, esposa, hijas y amigos, sufrió “la vieja Nuñe” con la partida para siempre de su “Rafita”, esa abuelita villanuevera con un alma noble, de esas almas que ya no venden en la tienda de la esquina, la mamá del acordeonero Israel Romero era feliz cuando el cantante la llamaba casi todas las mañanas a darle los buenos días, a mamarle gallo, a preguntarle si se había estrenado el vestido de flores amarillas que él le había traído de su gira por Venezuela. Gozaba “la vieja Nuñe” cuando Rafa le cantaba el merengue de Héctor Zuleta Díaz: yo no se que es lo que pasa / entre los santos y yo / cada uno escribe una carta / cada uno me pide un favor / san José Gregorio Hernández me mandó un marconi urgente / y me pide que le mande medicina pa` un paciente / ese santo que es doctor del cielo me ha encarga`o / que le mande esparadrapo, merchiolate y algodón / que san Pedro maromeando se cayó y se escalabró… la abuelita cuando lo escuchaba, con toda la ternura que irradia le decía muerta de risa: “ese muchacho de los diablos tiene unas vainas!. Te va a castigar Dios, caracho!”
Detrás de los triunfos evidentes de Rafael e Israel siempre hubo una mano de hierro para con el grupo, del que ellos se ufanaban, con razón, de ser el mejor tanto en acople y en coros así como en coreografía y vestuario.
Pero no todo era color de rosa para los líderes de la organización Romero Orozco: En la mayoría de las veces, cuando por dos o cuatro meses se encerraban a grabar sus canciones en los estudios de su única casa discográfica en la ciudad de Medellín, o bien por el cansancio, o bien por la tensión, o bien por el nerviosismo que les producía el querer brindarle lo mejor a sus fanáticos, en plena sala de grabación y sin venir a cuento, sin motivos aparentes, las cabezas visibles del grupo se agarraban a trompada limpia, a puño físico, compadre!; entonces intervenían los demás integrantes del grupo y los técnicos de la grabación para separarlos. Gracias a Dios todo quedaba de ese tamaño, porque luego se abrazaban y se reconciliaban y todo quedaba superado.
Rafael Orozco siempre reconoció que las puertas del estrellato se las abrió la virgen del Carmen vestida con la canción que compuso su compadre Diomedes Díaz, a quien él bautizó como se le conoce al hijo de la señora Elvira: El Cacique de la Junta.
Una noche de vientos cruzados, sus padres vieron en la cocina que el café se derramaba en la olla de barro en el fogón y ni la cuchara de palo pudo evitarlo, era porque en ese preciso momento a muchas leguas de su casa paterna Rafa a todos nos estaba diciendo adiós, presentía que para él ya casi estaba anocheciendo y vislumbraba en el horizonte el sueño de los que esperan despertar en lo eterno. Sí, alguien a quien no le gustaba el vallenato lo mandó antes de tiempo a encontrase con la estrella de David, alguien que no le gustaba que Rafa nos enseñara en cada parranda que quien se durmiera lo trasquiláramos, alguien que no soportaba ver que conseguíamos una novia con cada una de sus inolvidables melodías, alguien que envidiaba que Rafa cantara el amor-amor, manchó sus versos con sangre.
Rafa alcanzó a ver con alegría que sus cantos se perdían como el humo en la montaña por todos los confines de nuestra basta geografía: estaban allá donde la noche era más noche, allá donde las tardes no morían, allá donde las aves libremente ya no pican los frutales cada día, allá donde todavía se escucha el ladrido de los perros cuando va muriendo el sol, allá donde se ocultan los luceros con la nieve, allá en la cabaña que está bajo un fresco naranjal, allá en la tierra que brilla, allá donde hay copitos de nieve, allá donde hay un corral de ganado escoltado por unos mangos centenarios...
A aquella muchacha preciosa, bailadora de chandé, nunca se le hizo su sueño realidad: que Rafa incluyera en su itinerario a su humilde pueblo para ella recibirlo con un millón de rosas rojas cultivadas especialmente para él con todas las fuerzas de su ser; y después de que ella se embriagara con sus cantos, el cantante hiciera con ella lo que le diera la gana.
Las almas buenas se van para siempre de manera súbita, sin avisar, sin despedirse, cuando menos se espera, sin darle tiempo a uno de que busque un poquito de agua en la tinaja para poder digerir tan infausta noticia. Días después de su muerte, cuando yo trataba de encontrarle razones a la desaparición tan absurda del cantante alegre y sentimental y las piezas de este horrible rompecabezas no me cuadraban, esa explicación que no encontraba me la regaló una tarde de junio, una de sus miles de fieles seguidoras, la seño Gloria, mi madre: es que Rafael José Orozco Maestre no era de este mundo.
FABIO FERNANDO MEZA
fafermezdel@gmail.com
Los hombres parranderos se deleitaban con su música desde la tarde aquella de sábado cuando Rafa se montó a una tarima improvisada en la población de Aguachica, Cesar, solicitado por el gran acordeonero Miguel López, corría el año de 1976 y ya Rafa había grabado con “el comandante” Emilio Oviedo; la gente allí presente se enloqueció con el estilo que ya empezaba a imprimir en sus cantos el cantor de Becerril. Algunos de estos parranderos lo siguieron hasta poco antes de su muerte, porque sus grabaciones recientes ya no servían mucho para parrandear sino para evocar cosas románticas, cosas bonitas, para serenatearle a la enamorada hasta que el sol por cualquier parte apareciera.
La gran disyuntiva de Rafa era si quedarse en Becerril vendiendo agua en su burro alborotado, aprender con su papá a tocar acordeón, vestirse a la moda en el almacén “el agáchate” de Valledupar y mantener su cabello espeso con brillantina, o salir a buscar una vida mejor. Y la encontró en Barranquilla de la mano del médico y compositor Fernando Meneses Romero, allí se olvidó de la promesa hecha a Miguel López de grabar juntos y se inscribió en la Corporación Universitaria de la Costa a estudiar Administración de Empresas. De allí lo sacó Israel Romero cuando se había separado de su cantante Daniel Celedón y Rafa andaba sin rumbo fijo.
Desde el comienzo de su carrera, Rafael Orozco tuvo que vérselas con los puristas del vallenato, con los que les gusta el vallenato cerrero, sin un poquito de azúcar. Ellos no asimilaban muy bien el estilo impuesto por Rafael y las críticas no cesaron hasta mucho después de su muerte, acusando al Binomio de Oro de haber distorsionado la música vallenata para satisfacer intereses personales y que detrás del estilo de ellos se fueran algunas de las figuras de la música vallenata de hoy.
Al igual que sus padres, hermanos, esposa, hijas y amigos, sufrió “la vieja Nuñe” con la partida para siempre de su “Rafita”, esa abuelita villanuevera con un alma noble, de esas almas que ya no venden en la tienda de la esquina, la mamá del acordeonero Israel Romero era feliz cuando el cantante la llamaba casi todas las mañanas a darle los buenos días, a mamarle gallo, a preguntarle si se había estrenado el vestido de flores amarillas que él le había traído de su gira por Venezuela. Gozaba “la vieja Nuñe” cuando Rafa le cantaba el merengue de Héctor Zuleta Díaz: yo no se que es lo que pasa / entre los santos y yo / cada uno escribe una carta / cada uno me pide un favor / san José Gregorio Hernández me mandó un marconi urgente / y me pide que le mande medicina pa` un paciente / ese santo que es doctor del cielo me ha encarga`o / que le mande esparadrapo, merchiolate y algodón / que san Pedro maromeando se cayó y se escalabró… la abuelita cuando lo escuchaba, con toda la ternura que irradia le decía muerta de risa: “ese muchacho de los diablos tiene unas vainas!. Te va a castigar Dios, caracho!”
Detrás de los triunfos evidentes de Rafael e Israel siempre hubo una mano de hierro para con el grupo, del que ellos se ufanaban, con razón, de ser el mejor tanto en acople y en coros así como en coreografía y vestuario.
Pero no todo era color de rosa para los líderes de la organización Romero Orozco: En la mayoría de las veces, cuando por dos o cuatro meses se encerraban a grabar sus canciones en los estudios de su única casa discográfica en la ciudad de Medellín, o bien por el cansancio, o bien por la tensión, o bien por el nerviosismo que les producía el querer brindarle lo mejor a sus fanáticos, en plena sala de grabación y sin venir a cuento, sin motivos aparentes, las cabezas visibles del grupo se agarraban a trompada limpia, a puño físico, compadre!; entonces intervenían los demás integrantes del grupo y los técnicos de la grabación para separarlos. Gracias a Dios todo quedaba de ese tamaño, porque luego se abrazaban y se reconciliaban y todo quedaba superado.
Rafael Orozco siempre reconoció que las puertas del estrellato se las abrió la virgen del Carmen vestida con la canción que compuso su compadre Diomedes Díaz, a quien él bautizó como se le conoce al hijo de la señora Elvira: El Cacique de la Junta.
Una noche de vientos cruzados, sus padres vieron en la cocina que el café se derramaba en la olla de barro en el fogón y ni la cuchara de palo pudo evitarlo, era porque en ese preciso momento a muchas leguas de su casa paterna Rafa a todos nos estaba diciendo adiós, presentía que para él ya casi estaba anocheciendo y vislumbraba en el horizonte el sueño de los que esperan despertar en lo eterno. Sí, alguien a quien no le gustaba el vallenato lo mandó antes de tiempo a encontrase con la estrella de David, alguien que no le gustaba que Rafa nos enseñara en cada parranda que quien se durmiera lo trasquiláramos, alguien que no soportaba ver que conseguíamos una novia con cada una de sus inolvidables melodías, alguien que envidiaba que Rafa cantara el amor-amor, manchó sus versos con sangre.
Rafa alcanzó a ver con alegría que sus cantos se perdían como el humo en la montaña por todos los confines de nuestra basta geografía: estaban allá donde la noche era más noche, allá donde las tardes no morían, allá donde las aves libremente ya no pican los frutales cada día, allá donde todavía se escucha el ladrido de los perros cuando va muriendo el sol, allá donde se ocultan los luceros con la nieve, allá en la cabaña que está bajo un fresco naranjal, allá en la tierra que brilla, allá donde hay copitos de nieve, allá donde hay un corral de ganado escoltado por unos mangos centenarios...
A aquella muchacha preciosa, bailadora de chandé, nunca se le hizo su sueño realidad: que Rafa incluyera en su itinerario a su humilde pueblo para ella recibirlo con un millón de rosas rojas cultivadas especialmente para él con todas las fuerzas de su ser; y después de que ella se embriagara con sus cantos, el cantante hiciera con ella lo que le diera la gana.
Las almas buenas se van para siempre de manera súbita, sin avisar, sin despedirse, cuando menos se espera, sin darle tiempo a uno de que busque un poquito de agua en la tinaja para poder digerir tan infausta noticia. Días después de su muerte, cuando yo trataba de encontrarle razones a la desaparición tan absurda del cantante alegre y sentimental y las piezas de este horrible rompecabezas no me cuadraban, esa explicación que no encontraba me la regaló una tarde de junio, una de sus miles de fieles seguidoras, la seño Gloria, mi madre: es que Rafael José Orozco Maestre no era de este mundo.
FABIO FERNANDO MEZA
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